El consumo de alcohol en Estados Unidos toca su mínimo histórico con solo un 54% de adultos

Más de la mitad de los encuestados ve perjudicial tomar una o dos bebidas al día

Jueves 20 de Agosto de 2026

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El consumo de alcohol en Estados Unidos toca su mínimo histórico con solo un 54% de adultos

El consumo declarado de alcohol en Estados Unidos se ha estabilizado en su mínimo histórico. Un 54% de los adultos afirma que bebe alcohol, la misma proporción que en julio de 2025 y la más baja en la serie de Gallup desde 1939. La encuesta, difundida este jueves, 20 de agosto, se apoya en 1.200 entrevistas telefónicas realizadas entre el 1 y el 19 de julio a mayores de 18 años de los 50 estados y del Distrito de Columbia, con un margen de error de ±4 puntos.

La bajada se concentró en los tres años anteriores y ahora se frena. En 2023, el 62% de los estadounidenses adultos decía beber; en 2024, el 58%; en 2025, el 54%, y en 2026 la cifra se repite. Para las respuestas de los 701 encuestados que sí consumen alcohol, el margen de error sube a ±5 puntos.

Gallup vincula ese cambio con una percepción más negativa sobre los efectos del alcohol en la salud. El 51% considera que beber una o dos bebidas alcohólicas al día es malo para la salud. Otro 40% cree que no cambia nada y un 6% opina que es bueno. Es solo la segunda vez desde 2001 que más de la mitad de los encuestados se inclina por la opción perjudicial.

La comparación con el inicio de la serie sobre esta cuestión muestra un giro claro. En 2001, el 27% veía ese consumo moderado como perjudicial, el 22% lo consideraba beneficioso y el 46% pensaba que no tenía efectos sobre la salud. En 2024, el porcentaje que lo veía como malo subió al 45%, y en 2025 alcanzó el 53%.

También aumenta el conocimiento de los estudios recientes sobre los efectos a largo plazo del alcohol. El 86% de los encuestados dice haber oído al menos algo sobre esas investigaciones, frente al 79% de 2024. Dentro de ese grupo, el 54% afirma haber oído mucho o bastante, cinco puntos más que dos años antes.

A la vez baja la proporción de bebedores que admite que a veces toma más de lo que cree que debería. Esa respuesta cae al 13%, el nivel más bajo de la serie. En 2024 era del 16% y en 2023, del 19%. Antes de 2000, más del 20% respondía así de manera habitual, con un máximo del 35% en 1989.

Entre quienes sí beben, el consumo medio de la última semana fue de 3,2 bebidas. El dato es parecido al 2,8 de 2025, pero queda por debajo de la media de 3,9 registrada en las cinco mediciones anteriores. La mediana se sitúa en una bebida.

Los datos de detalle muestran además que el 28% de los bebedores había tomado alcohol en las 24 horas previas a la entrevista, el 33% lo había hecho entre uno y siete días antes y el 37% llevaba más de una semana sin beber. Si se amplía la mirada a la última semana, el 39% no había consumido nada en ese periodo, el 49% tomó entre una y siete bebidas, el 7% entre ocho y 19 y el 3% 20 o más.

Gallup señala que la caída desde 2023 aparece en la mayoría de los grandes grupos demográficos, incluidos hombres y mujeres, adultos blancos y no blancos, y todos los tramos de edad. En el último año no aprecia cambios claros dentro de esos grupos. Por afinidad política, la bajada respecto a 2023 se concentra en republicanos e independientes, mientras entre los demócratas no se observa el mismo movimiento.

En la fotografía actual, dice beber el 56% de los hombres y el 53% de las mujeres. Por edad, el 50% de los adultos de 18 a 34 años afirma consumir alcohol, frente al 58% de quienes tienen entre 35 y 54 años y el 55% de los mayores de 55. La renta también marca diferencias: la proporción va del 43% entre los hogares con ingresos inferiores a 50.000 dólares al año al 66% entre los de 100.000 dólares o más.

La encuesta incorpora por primera vez una pregunta sobre alternativas sin alcohol. Un 17% de los adultos dice que en el último año tomó cerveza, vino o bebidas espirituosas sin alcohol en lugar de una bebida alcohólica. La cifra sube al 20% entre quienes beben alcohol y baja al 14% entre quienes no lo hacen.

Entre quienes recurren a esas alternativas, el 33% afirma que ahora toma más que antes, el 28% menos y el 34% una cantidad parecida. Gallup añade que, si se mira solo a los bebedores que usan estas opciones, un 38% asegura que ha aumentado su consumo de bebidas sin alcohol, frente a un 17% que dice haberlo reducido.

En cuanto al tipo de bebida elegido con más frecuencia, la cerveza mantiene una ventaja corta con el 36%, seguida de las bebidas espirituosas, con el 32%, y el vino, con el 30%. El reparto es parecido al de los últimos años, aunque la serie larga muestra un cambio de fondo: desde 2016, las bebidas espirituosas ganan 12 puntos y la cerveza pierde siete, mientras el vino se mueve alrededor del 30%.

Las diferencias por sexo siguen siendo amplias. El 56% de los hombres sitúa la cerveza en primer lugar, frente al 16% de las mujeres. Entre ellas, el 45% prefiere el vino, frente al 15% de los hombres. También es mayor entre las mujeres la elección de bebidas espirituosas, con un 37%, frente al 26% de los hombres.

Por edad, el vino aparece con más frecuencia entre los mayores de 55 años, mientras las bebidas espirituosas son más comunes entre los jóvenes y los adultos de mediana edad. En el grupo de 18 a 34 años, las bebidas espirituosas prácticamente igualan a la cerveza, algo distinto a lo que ocurría hace una década, cuando la cerveza tenía más peso entre los adultos más jóvenes.

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