Vilma Delgado
Martes 08 de Septiembre de 2026
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Para explorarla con calma, conviene alojarse cerca de Morro Jable: se reducen los trayectos hacia Cofete, Punta de Jandía y el Pico de la Zarza, y se conserva una playa amplia para los días menos ambiciosos. A unos 400 metros de Playa del Matorral, Occidental Jandía Playa encaja en ese planteamiento sin convertir el alojamiento en el centro del viaje.
Entre todo lo que hacer en Fuerteventura, Jandía destaca porque permite pasar en una sola jornada de un paseo marítimo con servicios a un territorio donde apenas hay sombra, carreteras asfaltadas o edificios. El atractivo está en esa transición.
Morro Jable nació como pequeño núcleo pesquero y hoy concentra restaurantes, tiendas, puerto y conexiones marítimas con Gran Canaria. Su playa se extiende alrededor de cuatro kilómetros y dispone de socorristas, tumbonas, chiringuitos y zonas para kayak y otros deportes acuáticos. Es la parte más sencilla de Jandía, ideal para comenzar o terminar una jornada de excursión.
Junto a la arena se conserva el Saladar de Jandía, un humedal costero declarado Sitio de Interés Científico. Sus plantas halófilas están adaptadas a suelos periódicamente inundados por agua salada, una condición que pocas especies soportan. El saladar debe observarse desde las pasarelas: cruzarlo fuera de los recorridos autorizados daña una vegetación muy especializada.
Para quien planifica qué hacer en Fuerteventura sin emprender una ruta exigente, una combinación práctica sería:
Con 807 metros, el Pico de la Zarza es la mayor elevación de Fuerteventura. El sendero PR-FV 54 comienza en el entorno de Morro Jable y asciende de manera casi continua hasta la cumbre. La subida no es técnica, pero requiere una condición física razonable: el recorrido carece prácticamente de sombra y el viento puede intensificarse mucho cerca de la cresta.
Desde arriba se contempla el Arco de Cofete, la enorme curva de costa encerrada entre el macizo de Jandía y el Atlántico. En días despejados, la escala resulta difícil de calcular: la playa parece mucho más cercana de lo que realmente está.
Una de las lecciones más útiles sobre qué hacer en Fuerteventura es no confundir altitud moderada con paseo fácil. La combinación de sol, terreno seco y ascenso sostenido agota más de lo que indican los números.
Cofete ocupa unos doce kilómetros de la costa norte de Jandía. Su aislamiento se debe en parte a la pista sin asfaltar que cruza la península desde Morro Jable. El recorrido ofrece vistas extraordinarias, pero exige conducción prudente; antes de salir conviene comprobar las condiciones de la carretera y si el vehículo de alquiler permite circular por pistas.
La playa está expuesta al Atlántico, con oleaje, corrientes y pocos servicios. No debe elegirse como lugar de baño por defecto. Su valor está en caminar, observar el macizo y comprender la parte más salvaje de la isla. El pequeño cementerio marino de Cofete, separado de la arena por un muro bajo, recuerda el aislamiento histórico de quienes vivieron en este extremo de Jandía.
Antes de bajar, detente en el Mirador de Cofete. Desde allí se aprecia cómo las montañas interceptan los vientos húmedos: las nubes pueden quedarse prendidas de las cumbres mientras la costa meridional permanece seca.
Para una jornada de qué hacer en Fuerteventura, combina:
Quienes prefieran entrar en Cofete a pie pueden seguir la ruta de Gran Valle, dentro del Parque Natural de Jandía. El sendero comienza en una pista de tierra después del cementerio de Morro Jable y asciende hasta el collado, a unos 343 metros, antes de descender hacia Cofete. La ruta oficial calcula alrededor de dos horas y media para el trayecto.
Es una opción más inmersiva que llegar en coche, pero obliga a resolver el regreso. No conviene asumir que habrá transporte disponible desde Cofete: organiza una recogida, utiliza una excursión con traslado o realiza únicamente un tramo si no existe una solución segura.
El paisaje explica por qué Jandía aparece entre lo más singular que hacer en Fuerteventura. El barranco cambia de color con la luz y conserva especies endémicas como el cardón de Jandía, planta exclusiva de esta parte de la isla y uno de los símbolos botánicos de Fuerteventura.
La carretera de tierra continúa hacia Punta de Jandía, el extremo suroccidental de la isla. Allí se encuentra el faro y un centro de interpretación con fotografías, vídeos y paneles sobre el parque natural, su geología y la vida tradicional de la península.
El cercano núcleo de Puertito de la Cruz permite hacer una pausa, pero no hay que depender de horarios urbanos ni de una gran oferta de servicios. Lleva agua, algo de comida y combustible suficiente antes de dejar Morro Jable.
En días despejados, Punta de Jandía ofrece una de las imágenes más claras de la geografía majorera: roca volcánica, océano abierto y un horizonte casi sin construcciones. Para quienes aún deciden dónde ir de vacaciones, Jandía interesa precisamente porque el viaje no termina en la playa del hotel. Continúa hasta que la carretera se convierte en pista, la pista en sendero y la isla, finalmente, en mar.
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