Lunes 20 de Julio de 2026
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La vendimia australiana de 2026 ha caído a su nivel más bajo en 25 años, con una producción estimada de 1,27 millones de toneladas, un 19% menos que en 2025 y cerca de un 25% por debajo de la media de la última década. Wine Australia atribuye este descenso a la debilidad de la demanda internacional y a varios episodios meteorológicos extremos que han reducido la cosecha en distintas regiones del país.
El valor económico de la campaña también ha bajado con más intensidad que el volumen. Wine Australia sitúa la vendimia en 837 millones de dólares australianos, unos 433 millones de libras, lo que supone una caída del 26%.
Peter Bailey, responsable de análisis de mercado en Wine Australia, afirma que ya son cuatro campañas seguidas por debajo de la media a largo plazo. A su juicio, esa secuencia apunta a un reajuste de fondo en el volumen de uva que necesitan las bodegas para adaptarse a los cambios en la demanda internacional.
Las variedades tintas concentran la mayor parte del recorte. Wine Australia señala que el 80% de la caída corresponde a uvas tintas, mientras que las blancas retrocedieron un 9%. Como resultado, las variedades blancas representaron la mayor parte de la vendimia australiana por segunda vez en los últimos 12 años, un cambio que el organismo vincula a la evolución del consumo.
La reducción de la cosecha no ha frenado el descenso de los precios de la uva. El precio medio pagado al productor fue un 6% inferior al de la vendimia de 2025, pese al arranque de viñedo y al cierre de explotaciones. Para el sector, ese dato refleja el exceso de oferta que sigue pesando sobre parte del mercado, en especial en tintos.
Sandy Hathaway, también en Wine Australia, calcula que la menor cosecha supondrá este año unos 33 millones menos de cajas de nueve litros. Hathaway relaciona esa caída con el menor consumo internacional y con el excedente continuado de vino tinto australiano.
Bailey añade que preocupa la falta de señales de recuperación en los tintos pese al ajuste aplicado en producción y superficie. También advierte de que los precios de las variedades blancas han empezado a bajar.
A la presión comercial se sumó el tiempo adverso. Los participantes en la encuesta nacional sobre vendimia citada por Wine Australia informaron de heladas tardías, olas de calor e inundaciones en varias zonas productoras, factores que redujeron aún más el volumen recogido y empeoraron la rentabilidad.
Hathaway sostiene que muchos viticultores querían una vendimia más corta porque el consumo mundial sigue bajando. Al mismo tiempo, reconoce que esa corrección resta ingresos a las regiones productoras.
La caída australiana puede tener efecto más allá del viñedo. Australia es uno de los grandes exportadores del mercado del vino y una cosecha más corta puede alterar la oferta disponible y añadir presión sobre precios y márgenes en el negocio de las bebidas, en un momento en que el consumo sigue débil en varios mercados.
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