Viernes 17 de Abril de 2026
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Crémant de Bourgogne cerró 2025 con 231.000 hectolitros y reforzó su papel dentro de Borgoña, una región asociada sobre todo a los vinos tranquilos. La denominación alcanzó uno de sus niveles de producción más altos hasta la fecha, en un momento en que la superficie de viñedo se acerca a las 4.000 hectáreas. El dato confirma que el espumoso ha pasado a ocupar un lugar más firme en la estructura productiva de la zona.
Dentro de las 84 denominaciones de Borgoña, Crémant de Bourgogne representa ya el 15% del volumen total, frente al 13% de hace dos años. Ese avance lo sitúa como la tercera AOC de la región por volumen. El movimiento refleja un cambio en la economía del vino borgoñón, donde los espumosos ganan espacio como vía para diversificar ingresos y responder a una demanda internacional que busca productos de calidad a precios más accesibles que los de Champagne.
Las ventas subieron un 9% en 2025 y las exportaciones tuvieron un papel central. Por primera vez, el mercado exterior absorbió la mayoría del volumen: el 51% se vendió fuera de Francia, con un aumento de 14 puntos en la cuota exportadora respecto a 2024. En la última década, Crémant de Bourgogne ha aportado el 20% del crecimiento de las exportaciones francesas de espumosos con AOC fuera de Champagne.
Estados Unidos y Canadá figuran entre los principales destinos por volumen y valor. También mantienen una demanda estable los países nórdicos, entre ellos Suiza, Noruega y Dinamarca, donde este crémant es el vino de Borgoña más vendido. Reino Unido superó el millón de botellas, con un alza del 27% en volumen y del 29% en valor. Italia entra ya entre los cinco primeros mercados, sobre todo en segmentos más altos. En cambio, Países Bajos y Japón registraron leves caídas ligadas a factores locales.
En Francia, la distribución sigue apoyándose en las grandes cadenas comerciales, que concentran el 28% de las ventas, unas seis millones de botellas en 2025. El precio medio en tienda ronda los 8 euros, cerca de un euro por encima de alternativas comparables. Esa diferencia ayuda a sostener una imagen de producto accesible pero con una posición algo más alta dentro del lineal.
La gama también ha ampliado sus estilos. La denominación ofrece vinos para aperitivo, cuvées para acompañar comidas, añadas, rosados y blancos, brut nature, ediciones especiales y vinos de parcela única. Esa variedad permite al crémant moverse entre el consumo cotidiano y la restauración más formal.
El sector asegura además que mantiene niveles de stock controlados y una relación equilibrada entre oferta y demanda. Esa situación le permite atender el aumento de pedidos sin poner en riesgo la calidad ni su posición comercial.
En 2026, la denominación presentó ante el INAO una solicitud para modificar su pliego y reconocer oficialmente los lieux-dits, parcelas nombradas que forman parte de la tradición borgoñona desde el siglo XIX. La intención es reforzar la trazabilidad y dar más peso a la expresión del terruño dentro del espumoso.
Con estos cambios, Crémant de Bourgogne entra en una nueva fase tras celebrar en 2025 su 50 aniversario. Su evolución lo sitúa ya como una pieza relevante dentro del vino borgoñón y como una referencia cada vez más presente en el mercado internacional del espumoso.
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