Veeno vuelve a caer en concurso de acreedores

La cadena británica de bares de vino entra por segunda vez en concurso tras años de cierres y ajustes

Miércoles 15 de Abril de 2026

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La cadena británica de bares de vino Veeno ha vuelto a entrar en concurso de acreedores por segunda vez, según una notificación publicada en el London Gazette el lunes 13 de abril. La sociedad que opera el negocio, Vintage Corporation Ltd, nombró administradores el 8 de abril.

Veeno nació en Manchester en 2013 con un formato inspirado en el aperitivo italiano y fue ampliando su presencia en Reino Unido con locales propios y franquicias. En sus primeros años captó más de 200.000 libras esterlinas en financiación a través de Crowdcube y sumó después un préstamo de 150.000 libras para abrir tres establecimientos más.

En 2016 ya había añadido bares en Leeds, York, Liverpool y Nottingham. La empresa llegó a plantearse una red de unas 80 ubicaciones en Reino Unido, aunque su tamaño máximo fue de 12 bares propios y cinco wine cafes en régimen de franquicia en varias ciudades del país.

La evolución del grupo se complicó después de la salida en 2018 de Andrea Zecchino, cofundador y director financiero. A partir de ahí llegaron cierres de locales que no eran rentables, como el de Harrogate, y también problemas con la franquicia de Norwich. Esa situación llevó a una revisión del negocio y a una primera administración.

Entonces, nueve locales fueron comprados fuera del proceso concursal mediante un acuerdo pre-pack impulsado por un consorcio encabezado por Rodrigue Trouillet, antiguo directivo de Walt Disney que se había incorporado a la compañía como director comercial y socio para nuevos negocios en noviembre de 2018.

Desde entonces siguieron más cierres. El local de York echó el cierre en 2019 y el de Liverpool lo hizo en enero de 2020. En esta segunda administración, la cadena contaba con cinco bares en Bristol, Chester, Edimburgo, Leeds y Leicester, aunque varios ya no parecen estar operativos.

Consumidores han informado de que el local de Chester permanece cerrado desde febrero. La situación vuelve a poner bajo presión a una enseña que intentó crecer rápido en un mercado británico donde el consumo fuera del hogar sigue sometido a cambios en los hábitos del cliente y a una mayor presión sobre los negocios especializados en vino y restauración.

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