Miércoles 11 de Febrero de 2026
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El Gobierno australiano se encuentra bajo presión para proteger la industria local de Prosecco en las negociaciones comerciales con la Unión Europea. La diputada independiente por Indi, Victoria, Helen Haines, pidió al Ejecutivo que no acepte ningún acuerdo que impida a los productores australianos utilizar el nombre “Prosecco” en sus vinos. Haines se reunió este jueves, 5 de febrero, con el ministro de Comercio, Don Farrell, en el Parlamento para trasladarle la preocupación de los viticultores y empresarios del sector.
La variedad Prosecco ocupa ya el octavo lugar entre las uvas más producidas en Australia. Se cultiva en 20 regiones vinícolas del país y casi el 60% de la producción nacional procede del King Valley, en la circunscripción de Indi. Esta zona es conocida como “Prosecco Road” por su vinculación con este vino espumoso. El sector genera más de 200 millones de dólares australianos anuales solo en ventas y sostiene numerosos empleos en turismo y hostelería.
Haines explicó que el Prosecco se ha convertido en una referencia habitual tanto en restaurantes como en tiendas especializadas. Según la diputada, el desarrollo de esta industria ha sido posible gracias al trabajo continuado de familias productoras durante décadas, especialmente en regiones como King Valley.
La Unión Europea lleva años solicitando que Australia limite el uso de ciertos nombres protegidos por indicaciones geográficas, entre ellos Prosecco, feta y parmesano. Bruselas considera que estos términos deben reservarse a productos elaborados en zonas concretas de Europa. Sin embargo, los productores australianos defienden su derecho a seguir utilizando estos nombres, argumentando que forman parte de su identidad comercial y cultural.
En 2023, Haines colaboró con productores locales y autoridades para defender el uso del término Prosecco por parte de Australia. Ahora advierte que ceder ante las exigencias europeas supondría un perjuicio económico real para las regiones productoras. La diputada apoya los acuerdos de libre comercio siempre que beneficien a la agricultura australiana, pero rechaza cualquier pacto que perjudique a sectores regionales como el del Prosecco.
Haines pidió al Gobierno federal que respalde a los viticultores y garantice su derecho a emplear el nombre Prosecco en sus etiquetas. Según sus declaraciones, un acuerdo comercial debe servir para impulsar a los productores nacionales y no para poner en peligro su futuro económico. Las negociaciones entre Australia y la Unión Europea continúan mientras crece la preocupación entre los empresarios del vino sobre el desenlace final.
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