Jueves 05 de Febrero de 2026
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El sector vinícola español considera que el mercado de Estados Unidos es fundamental para la exportación de vino y no ve una alternativa clara en otros destinos. Esta opinión se ha puesto de manifiesto durante la celebración del sexto salón Barcelona Wine Week (BWW), que tiene lugar hasta este viernes, 6 de febrero, en el recinto Montjüic de Fira. Diversos expertos han señalado que la situación actual, marcada por la guerra arancelaria iniciada el año pasado por el presidente estadounidense Donald Trump, ha generado incertidumbre entre las bodegas españolas con intereses en ese país.
María Naranjo, directora de Industria Agroalimentaria de ICEX, ha explicado que Estados Unidos es un mercado clave tanto para el aceite de oliva como para el vino español. Según Naranjo, no existe un mercado alternativo que iguale a Estados Unidos en precio y volumen de ventas. Ha insistido en la necesidad de mantener la presencia española en ese país y acompañar a los importadores para identificar oportunidades concretas dentro de los diferentes estados.
Elena Cifuentes, directora del departamento Internacional de la Federación Española del Vino (FEV), ha confirmado que las bodegas españolas están preocupadas por las tensiones comerciales con Estados Unidos. Ha indicado que muchas empresas están absorbiendo el aumento de los aranceles junto a los importadores para evitar perder cuota de mercado. Además, se les está pidiendo un esfuerzo adicional en marketing para mantener su posición frente a la promoción más intensa de vinos estadounidenses.
Carlos Carrión, representante de la bodega cooperativa Paco & Lola, y Jorge Rivero, de Marqués del Atrio, han coincidido en que la situación es incierta debido a posibles cambios repentinos en los aranceles. Ambos consideran necesario analizar el mercado estadounidense por zonas y mantener una relación cercana con los importadores locales.
Lucas Payà, consultor especializado en el mercado estadounidense, ha señalado otros factores que dificultan la venta de vino español en ese país. Entre ellos menciona la tendencia entre las nuevas generaciones a consumir menos alcohol y la popularidad del medicamento Ozempic, utilizado para adelgazar y que puede reducir el interés por bebidas alcohólicas.
Durante su intervención en BWW, María Naranjo también ha hablado sobre la importancia de formar a prescriptores internacionales mediante misiones inversas organizadas por ICEX. Cada año llegan a España entre 20 y 50 prescriptores procedentes de distintos países para conocer directamente las bodegas, los viñedos y la gastronomía local. Según Naranjo, estos profesionales tienen capacidad para influir en sus mercados y ayudar a difundir el conocimiento sobre los vinos españoles.
Pedro Ballesteros, master of wine español, defiende que las bodegas deben presentarse bajo una marca común España cuando salen al exterior. Considera que esto facilita mostrar la diversidad y prestigio del vino nacional. Ballesteros también cree necesario coordinar mejor las visitas de prescriptores internacionales para ofrecerles una visión conjunta del sector vinícola español.
El sector coincide en que abandonar el mercado estadounidense supondría perder años de trabajo e inversión. Por ello, anima a las bodegas a seguir apostando por este destino y a buscar nuevas formas de adaptarse a las condiciones actuales del comercio internacional.
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