El vino se aleja de los jóvenes y se refugia en mayores con alto poder adquisitivo

El consumo se concentra en hogares pequeños y envejecidos mientras supermercados buscan fórmulas para atraer a nuevas generaciones

Viernes 23 de Enero de 2026

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El vino se aleja de los jóvenes y se refugia en mayores con alto poder adquisitivo

El consumo de vino en España mantiene una cifra estable en términos generales, pero el perfil del comprador y sus hábitos han cambiado de forma profunda en los últimos años. Según los datos del Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el canal de alimentación ha experimentado una caída del 29,3% en el volumen de vino vendido desde 2004. Sin embargo, el valor total de las ventas ha crecido un 49,5% en ese mismo periodo. Este fenómeno se explica por la duplicación del precio medio del vino, lo que indica que los consumidores compran menos cantidad, pero buscan productos de mayor calidad.

El análisis revela que el consumo per cápita se ha reducido de manera importante, sobre todo entre los menores de 50 años. El 90% de la pérdida de volumen corresponde a este grupo de edad. Entre los menores de 35 años, el consumo per cápita ha caído un 71%. Esta tendencia muestra un alejamiento claro del vino por parte de las generaciones jóvenes. En contraste, las personas mayores de 65 años han incrementado su peso en el mercado y ahora representan más del 45% del volumen comprado en supermercados.

El comprador tipo actual es una persona mayor de 50 años, con nivel socioeconómico medio-alto o alto, que vive en hogares pequeños sin hijos. La evolución demográfica en España ha influido en este cambio: hay más hogares unipersonales y la población envejece. Esto concentra la demanda en segmentos concretos y reduce la presencia del vino en familias jóvenes o con niños.

Desde el punto de vista geográfico, el consumo se concentra especialmente en el norte peninsular, que representa el 46% del valor total vendido. Además, las poblaciones medianas muestran una mayor propensión a la compra de vino frente a las grandes ciudades o zonas rurales. Solo los niveles sociales medio-alto y alto han incrementado su consumo per cápita en los últimos años. Por el contrario, los hogares con niños y las familias jóvenes han reducido su compra de vino con más fuerza.

Esta polarización plantea problemas para el sector y para el canal alimentación. Uno de los principales es cómo volver a conectar con los consumidores jóvenes. Para ello, los expertos señalan la necesidad de ofrecer propuestas innovadoras, formatos adaptados a nuevos estilos de vida y una comunicación alineada con valores como la salud y la sostenibilidad.

Al mismo tiempo, resulta necesario segmentar la oferta para atender al núcleo fiel del mercado: consumidores mayores con poder adquisitivo que buscan valor añadido y experiencias que justifiquen precios más altos. El reto para supermercados y tiendas especializadas es equilibrar ambas estrategias: cuidar a sus clientes leales y rentabilizar su fidelidad, mientras buscan fórmulas para atraer a nuevos públicos que actualmente no consumen vino o lo hacen muy ocasionalmente.

El mercado del vino en España no desaparece, pero se orienta hacia un perfil demográfico muy concreto y reduce su presencia entre los jóvenes y las familias. El futuro del canal alimentación dependerá de su capacidad para adaptarse a estos cambios sociales y económicos, así como para innovar en productos y comunicación que permitan recuperar relevancia entre quienes han dejado de comprar vino habitualmente.

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