Un estudio revela que los viñedos más antiguos de la Ribera del Jiloca albergan mayor diversidad microbiana

La investigación, con participación de Pago de la Boticaria, apunta a un microbioma más complejo en viñas viejas de Garnacha

Jueves 05 de Febrero de 2026

Compártelo

Leído › 515 veces

Un trabajo científico publicado el 20 de enero en la revista OENO One ha analizado cómo la edad de los viñedos influye en la diversidad microbiana del suelo y de la uva en la Ribera del Jiloca, Aragón. El estudio, titulado “Exploring microbial variation in Grenache vineyards of different ages: A case study from Ribera del Jiloca”, ha contado con la participación de Pilar Herrero, propietaria de la bodega Pago de la Boticaria en Daroca, junto a equipos de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad Complutense de Madrid.

La investigación se ha centrado en tres viñedos de Garnacha de diferentes edades: Inclinada (72 años), Emparrado (31 años) y Banarro (4 años). Se han recogido muestras de suelo y de bayas antes y después de la vendimia, aplicando técnicas de secuenciación masiva y Sanger para identificar bacterias, hongos y levaduras presentes en cada parcela.

Los resultados muestran que los viñedos más antiguos, como Inclinada, presentan comunidades microbianas más diversas y complejas, especialmente en lo que respecta a hongos y levaduras de interés enológico. Entre los principales grupos bacterianos detectados figuran Proteobacteria, Actinobacteriota, Bacteroidota y Planctomycetota, mientras que los hongos predominantes son Ascomycota, Basidiomycota y Mortierellomycota. El análisis estadístico confirma que, tras la vendimia, en el viñedo más viejo aumenta de forma significativa la presencia de Ascomycota y Actinobacteriota, mientras que disminuyen Basidiomycota y Proteobacteria.

El estudio también ha identificado especies de levaduras y bacterias con potencial enológico, como Metschnikowia, Hanseniaspora, Aureobasidium pullulans, Lachancea thermotolerans, Saccharomyces cerevisiae, Lactococcus lactis y Oenococcus oeni. Estas especies pueden influir en la calidad y el perfil aromático de los vinos, ya que participan en la fermentación y en la producción de compuestos que aportan matices florales, frutales o de acidez.

La diversidad microbiana se ha medido mediante el índice de Shannon, que refleja tanto la riqueza de especies como su abundancia relativa. Inclinada, el viñedo más antiguo, ha mantenido o incluso incrementado su diversidad fúngica tras la vendimia, mientras que Banarro, el más joven, ha experimentado una reducción significativa. Los autores sugieren que los viñedos viejos pueden sostener comunidades microbianas más estables a lo largo del ciclo vegetativo, lo que podría reforzar el concepto de “microbial terroir” y su impacto en la identidad y calidad del vino.

El trabajo subraya que, además de factores como el clima, el suelo o las prácticas agrícolas, la edad del viñedo es un elemento relevante en la configuración del microbioma. Los resultados obtenidos en la Ribera del Jiloca, una zona vitivinícola aragonesa poco estudiada desde el punto de vista microbiológico, abren nuevas vías para la gestión sostenible de los viñedos y la elaboración de vinos con mayor personalidad ligada al territorio.

La publicación está disponible en acceso abierto y aporta datos que pueden ser útiles tanto para viticultores como para enólogos interesados en el papel del microbioma en la diferenciación de los vinos. Pilar Herrero, una de las autoras, destaca la importancia de estos hallazgos para poner en valor los viñedos viejos y su contribución a la singularidad de los vinos de la zona.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 515 veces