Miércoles 27 de Agosto de 2025
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La Denominación de Origen Protegida Sierra de Salamanca ha iniciado la vendimia este miércoles, 27 de agosto, en la localidad de Garcibuey. El arranque se ha realizado con la recogida de la uva rufete, una variedad autóctona de la zona. A lo largo de esta semana, las 17 bodegas que forman parte de la denominación comenzarán también la recolección en sus respectivos viñedos.
Este año, el ciclo vegetativo de la vid ha estado marcado por condiciones meteorológicas poco habituales. El invierno y la primavera han sido muy fríos, lo que ha provocado que el desarrollo de las plantas comenzara más tarde que en campañas anteriores. Según los registros históricos, no se había producido un retraso similar en el inicio del ciclo. Las temperaturas medias durante los primeros cinco meses del año han sido más bajas de lo normal.
Con la llegada del verano, las fechas habituales se han recuperado debido a varias olas de calor que se han producido en junio, julio y especialmente en agosto. Durante este periodo, no se han registrado lluvias desde mediados de julio hasta finales de agosto, lo que ha provocado un verano muy seco. Esta situación ha reducido los rendimientos esperados respecto a otros años.
A pesar de estas condiciones, el estado sanitario de las viñas es bueno. Solo se han detectado algunos casos puntuales de mildiu en ciertas zonas. Además, la Sierra de Salamanca no ha sufrido heladas, granizadas ni incendios, problemas que sí han afectado a otras áreas vitivinícolas de Castilla y León.
La calidad de la uva recogida es alta. Presenta una gran concentración frutal y una acidez adecuada para la elaboración de vinos equilibrados. Esta resistencia frente a las condiciones extremas se atribuye principalmente a la edad avanzada del viñedo en esta denominación. Más del 80% de las cepas tienen más de 60 años y cuentan con raíces profundas que les permiten soportar mejor tanto el calor como la falta de agua.
Miquel Udina, director técnico de la DOP Sierra de Salamanca, ha explicado que existía preocupación por los quince días consecutivos con temperaturas nocturnas muy elevadas y calor intenso durante el día. Sin embargo, las cepas han soportado bien estas condiciones y hay confianza en obtener una vendimia con uvas de calidad.
Como ocurre cada año en esta denominación, la vendimia será prolongada y escalonada. La diversidad en altitudes —que varían entre los 400 y los 1.000 metros—, así como las diferentes orientaciones y tipos de suelo presentes en la zona, influyen en el ritmo al que maduran las distintas variedades. Entre ellas figuran la rufete y rufete serrano blanco como variedades autóctonas principales, junto con otras tradicionales como tinto aragonés (tempranillo) y calabrés (garnacha).
La campaña actual servirá para comprobar cómo responden estos viñedos antiguos ante un ciclo marcado por extremos climáticos y cómo influye esta situación en los vinos producidos bajo el sello Sierra de Salamanca.
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