Miércoles 20 de Agosto de 2025
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El verano está siendo complicado para los bares y restaurantes de muchas zonas del interior de España. Las altas temperaturas han vaciado las terrazas y han reducido la afluencia de clientes, lo que ya se nota en la facturación y en el gasto medio por persona. Desde principios de agosto, una ola de calor ha afectado a casi todo el país, con avisos rojos por parte de la Agencia Estatal de Meteorología en todas las comunidades autónomas durante el puente del 15 de agosto.
La patronal Hostelería de España ya había advertido al inicio del verano que el consumo turístico se estaba desplazando hacia zonas con climas más suaves, mientras que en las áreas más cálidas se observaba una moderación. Sin embargo, la intensidad del calor ha provocado que incluso regiones habitualmente frescas hayan sufrido temperaturas elevadas, alterando los patrones habituales de consumo.
En ciudades como Zaragoza, la situación es especialmente complicada. Fernando Martín, presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería de Zaragoza y Provincia (Horeca Zaragoza), ha explicado que las terrazas se han vuelto inutilizables y los ingresos por estos espacios son prácticamente inexistentes. Además, el descenso del tráfico peatonal en las calles afecta a todos los negocios hosteleros, no solo a los que dependen de las terrazas. Los bares y restaurantes también están soportando un aumento en el gasto energético debido al uso constante del aire acondicionado.
Muchos establecimientos han optado por ajustar sus horarios para adaptarse a las horas menos calurosas del día. Algunos cierran después del servicio de comidas o durante las tardes, e incluso hay quienes deciden cerrar durante todo el mes de agosto porque les resulta más rentable que mantener el local abierto con tan poca clientela.
En contraste, Galicia está recibiendo a muchos visitantes procedentes del interior y sur del país, donde el calor es más intenso. Cheché Real, presidente de la Confederación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Galicia, ha señalado que esta afluencia beneficia a los bares y restaurantes gallegos. Sin embargo, la región también enfrenta problemas derivados de los incendios forestales activos, lo que disuade a algunos turistas preocupados por su seguridad.
A estos problemas se suma otro ya conocido en el sector: la falta de personal cualificado. Este verano, muchos negocios no pueden abrir sus cocinas o deben reducir su oferta porque no encuentran trabajadores suficientes. En Meaño (Pontevedra), Héctor Valiente, responsable del alojamiento As Sete Campàs, ha explicado que tras invertir unos 50.000 euros en una nueva cocina no han podido ponerla en marcha por falta de personal. Esta situación se repite en otros locales rurales y familiares, donde la única solución posible es reducir horarios o limitarse a ofrecer cenas.
El sector hostelero afronta así un verano marcado por varios factores: altas temperaturas, menor afluencia en algunas zonas, aumento del gasto energético, incendios y dificultades para encontrar trabajadores. Todo ello está obligando a muchos empresarios a replantear su actividad durante estos meses y buscar fórmulas para adaptarse a una temporada estival diferente a la habitual.
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