Dos mujeres, dos bodegas, dos territorios en la DOCa Rioja

Cómo el origen y la personalidad del productor influyen en la elección de los vinos

Jueves 04 de Julio de 2024

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Viña muy vieja de viura a los pies de los Montes Obarenes, en Villalba de Rioja. Foto de Alfredo Selas

Para el común de los mortales, a la hora de elegir con criterio vinos para disfrutarlos dentro de un modo común de producir, entender y beber vino, felizmente se ha pasado a priorizar el disfrute de tales vinos cada cual más versátil; vinos que expresan las condiciones de las viñas y las características de su zona, así mismo los antecedentes reseñables que atañen al territorio y, por supuesto, las capacidades personales y las inquietudes de quienes los hacen.

Por otra parte, se está generando una suerte de consenso entre amantes del buen vino al preferir vinos que, además de versátiles se prefiere sean producidos en clave de sostenibilidad medioambiental, es decir, realizando mínimas intervenciones en el viñedo y en la bodega. Al mismo tiempo, las personas consumidoras de esos vinos tienen criterios muy claros a la hora de elegir: se interesan por el origen muy específico del vino; el carácter y la personalidad de quien lo produce; y finalmente, esas personas muestran su capacidad de observación para interpretar las sensaciones que producen degustar tales vinos.

Dicho lo anterior, aquí en Rioja en sus vinos, hoy en día tenemos una constelación de sensibilidades elaboradoras de tal calibre que, aunque manteniendo un necesario común denominador, las variabilidades e interpretación de los distintos territorios, los conceptos que se manejan a la hora de producirlos -que varían según la personalidad de quienes los elaboran- y las estructuras mentales de esos productores se manifiestan de forma gloriosa en vinos que no dejan de sorprender. El espectro de productores y estilos de sus vinos es tan rico y heterogéneo que da gusto tener donde elegir. Veamos dos ejemplos de dos bodegas y sus elaboradoras, cada una en su zona: Eva Cantero, de Bodega Jer, Huércanos, en la comarca del Najerilla y Berta Valgañón, de Bodega Pretium, Villaseca, en la zona de Los Montes Obarenes.

Tras un invierno seco y atípico y una primavera en la cual finalmente llegaron las lluvias, ya está el verano aquí en La Rioja y pronto empezarán las uvas a producir acidez en los racimos de las cepas que se están conformando, con el deseo irrenunciable que tienen las estas en su metabolismo secundario por generar sustancias polifenólicas y a la vez azúcares. Pero aún queda mucho hasta que llegue la vendimia.

Vamos a repasar cuales son las variables que caracterizan el medio físico y su impacto en la calidad final de la uva. Digamos primeramente que se dan unos factores previos en la producción, de los cuales unos son permanentes y otros culturales. Los primeros son: índice de rugosidad e irregularidad en el perfil de los paisajes, climas y suelos, ecosistema de la planta, variedad, disposición de la plantación; y estos últimos son: la carga de poda, el sistema de conducción de la cepa y otras prácticas culturales. Las cepas de la vid son muy adaptativas, muy versátiles, pero sobre todo gustan de los climas cálidos, mediterráneos e incluso atlánticos. Los distintos climas, condiciones medioambientales, terrenos con sus orografías, altitudes, y fenología (brotación, época, maduración) de las distintas variedades, son fundamentales para obtener unas u otras calidades de uva. La vocación vitícola del medio físico en que se inserta el viñedo caracteriza/condiciona el proceso vital de las cepas. El cero de vegetación, la integral térmica activa, el índice térmico de las zonas Winkler, los distintos índices heliotérmicos en las diferentes regiones y latitudes, amén de la pluviometría... son factores ineludibles que condicionan, en Rioja o en cualquier otra zona del mundo.

Pero, claro, no podemos obviar que el último factor condicionante es el humano. Veamos cómo y cuánto de sabroso aporta quien elabora los vinos desde la cepa hasta la botella. Situémonos en Villaseca, minúsculo pueblo de la Rioja noroccidental más alta y periférica, donde los ambientes atlántico y continental juegan cada día a ver cual se impone. Desde sus viejas viñas plantadas por sus antecesores en la familia, opera Berta Valgañón, de Bodega Pretium Viñedos Centenarios. Esas viñas se encuentran a los pies de los picos de Cellorigo en los Montes Obarenes; esos terroirs antiquísimos sobreviven en esas condiciones climáticas extremas donde se encuentran el ambiente atlántico húmedo a veces y la dureza del clima continental; probablemente es la zona más arriesgada de la DOCa.

Despuntando con espada en una viña vieja de Berta Valgañón, como lo hace ella. Foto de Alfredo Selas

Todos estos factores aportan claves para entender por qué este territorio goza de prestigio (Bodega Pretium ya está en el nivel 3 en el ranking de las mejores bodegas de Rioja que realiza anualmente Tim Atkins MW). Además, Pedro Ballesteros MW, en la reciente segunda edición del Programa Rioja Camp organizada por el Consejo Regulador de la DOCa Rioja, ha escogido para catar 12 vinos que muestran excelencia en cada uno en los diferentes parámetros que él considera fundamentales en la producción de grandes vinos en la DOCa Rioja; a saber: excelencia en bodega-marca-ensamblaje-estilo-tiempo de evolución-lugar de producción-viña singular-zona o municipio-sostenibilidad-generación futura-variedad-viñedo viejo-

Para ilustrar lo que es excelencia en este último parámetro, Pedro Ballesteros MW ha escogido Pretium 2019, junto a otros magníficos vinos que ilustran cada uno de los parámetros. Pretium etiqueta negra, de una viña de 120 años es una delicia de frutillos silvestres y plantas aromáticas, fina acidez y redondez en boca que te retrotrae a los "vinos finos" de la rioja alta en expresión actual, que difiere el concepto que tenemos de otros tiempos; es una versión rabiosamente moderna. Así, Berta Valgañón se torna ejemplo y paradigma en la zona, valorizando sus viñas viejas y creando vinos diferenciados según interpreta estas y sus características; además lo hace desde el convencimiento.

Ahora propongo el segundo caso con Eva Cantera Rioja, y añado más datos a los que he dado antes, como es la variación diaria de temperatura. El clima continental acentúa el contraste día-noche, especialmente cuando no hay masas de agua, como es el caso de la vertiente sur de los Montes Obarenes, en cuyas faldas se encuentran las viñas; en ese territorio además se da un constante juego entre el ambiente continental y el atlántico. En el caso de Huércanos su distancia hasta la Sierra de la Demanda es mayor; y se dan otras variables, sobre todo porque en esa zona del río Najerilla es el ambiente mediterráneo el que días sí días no anda peleando por imponerse al clima continental. En cualquier caso, está comprobado que el contraste de temperaturas diarias en climas cálidos acelera y acentúa la madurez fenólica de las uvas sin apenas pérdida de acidez. Además, la radiación ultravioleta aumenta con la altitud; lo cual son buenas noticias para viñas en climas templados y en altitud (como sucede en el Alto Najerilla y a la vera de los Montes Obarenes) ya que las uvas se benefician de los rayos ultravioleta pues las cepas sintetizan más sustancias fenólicas además de complementar la maduración.

Eva Cantera, en la bodega Jer que fundó su padre, sigue una hoja de ruta que ella misma se marca y donde se fusionan dos ideas: la crianza de sus hijos (prioritaria) y la elaboración de -entre los otros de su gama de vinos- los elaborados con garnachas de la zona de Valpierre (de mayor altitud que en Huércanos). Aquí, además realiza (ella afirma que lo que le importa es la fruta) una fusión o juego malabar/conceptual cual es expresar esas uvas de garnachas centenarias en dos vinos: Thaler de Plata 2020, madurado en barricas (le gusta seguir la evolución de sus vinos en barrica). Pero la pasada vendimia apartó 5.000 litros para embotellar Egoiste 2023, una versión temprana de las mismas uvas en clave de aromas juveniles y potencia frutal. Su 426 crianza 2021 presenta un color cereza con ribetes granate; capa media. Es franco en nariz, donde predominan intensos aromas de frutos negros maduros; apuntes balsámicos y notas que recuerdan a coca-cola, todo sobre un fondo de especias dulces (vainilla). Sugerente. En boca es muy agradable, meloso, grácil en el paso de boca con sensaciones táctiles voluptuosas que hablan de un vino de perfil mediterráneo. Excelente vino para tomar por copas.

Aparte de lo anterior, continúa elaborando el Vermut Cantera según la "receta de su padre" Y la última y muy personal aportación ha sido elaborar un vino espumoso rosado también de garnacha con 36 meses en los cuales las botellas están en fase de rima antes del degüelle que saldrá pronto al mercado con contraetiqueta de Gran Añada de la DOCa. Rioja.

Finalmente, tanto en el caso de Eva Cantero en Huércanos como el de Berta Valgañón en Villaseca, en sus diferentes zonas... no nos asustemos con los términos "técnicos" que voy a decir, pero el gradiente térmico importa. Y mucho. En la atmósfera, la temperatura media baja 1 grado por cada 150 metros que se eleva la altitud, y así esta determina la incidencia de la luz solar. Aquí se ha de tener en cuenta también las relaciones entre altitudes y latitudes diferentes, así como la cantidad de horas de sol y/o los contrastes térmicos que inciden en la madurez fenólica. Así hemos visto cómo dos mujeres, en dos territorios diferente de Rioja, elaboran vinos de perfiles diferenciados.

Ambas bodegas están adscritas a la Asociación de Bodegas Familiares de Rioja

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