Pellejo de vino: uno de los métodos más antiguos de almacenar vino

Vilma

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El odre o pellejo de vino era ya en la Antigüedad un recipiente muy generalizado para el transporte de vino. En la Antigua Grecia incluso se celebraban las fiestas Ascolias (en griego, askos significa odre), en las que se celebraba un juego o concurso que consistía en permanecer en equilibrio el mayor tiempo posible sobre un odre lleno de aceite y de vino.

La Biblia también menciona los odres de vino en el Evangelio de San Mateo, en la conocida como parábola de los odres viejos y nuevos. En España, el mismísimo Cervantes narra un famoso pasaje del Quijote en el que los odres de vino son protagonistas. Pero ¿sabes bien qué es un odre y para qué se usa?

Qué es el pellejo de vino y para qué se usaba

Aunque en la Antigüedad los odres eran utilizados como recipiente para diferentes productos (vino, leche, miel, aceite, agua, cereales e incluso mercurio), incluso algunas bodegas lo usaban para la conservación y crianza del vino.

Normalmente estos recipientes de cuero para el vino son elaborados artesanalmente con piel curtida, un cosido hermético y su pez interior vegetal.

El odre de cuero para el vino incorpora igualmente una espita para la dosificación de la salida del líquido y un brocal de llenado.

Tipos de materiales que se usan para un odre de vino

La piel más utilizada en la fabricación de pellejos de vino es la de cabra, debido a su superior resistencia, a que aporta una indispensable flexibilidad a la hora de utilizarlo y que facilita las labores del artesano en su preparación y confección.

Otros tipos de pieles utilizados en la elaboración de un odre de cuero para el vino son las de oveja, y también la de buey cuando se trata de odres de grandes dimensiones.

En cuanto a los tamaños y formas de los pellejos, son bastante variables, siendo cada odre una pieza única. Sus dimensiones dependen del tamaño de la piel y su capacidad puede oscilar entre los 30 y los 40 litros.

Cómo se hacía un odre o pellejo de vino

Tradicionalmente la fabricación de un pellejo de vino requería de distintas fases.

Extracción de la piel

La extracción de la piel era de dos tipos: cerrada y abierta.

La extracción cerrada se inicia con la muerte del animal, y debe darse de forma que la piel se mantenga lo más entera posible, sin sufrir cortes de cuchillo.

Por este motivo es importante que el desollamiento de la piel se realice con el puño, utilizando lo mínimo el cuchillo. Todo el desollado debe realizarse con el animal colgado boca abajo por una de sus patas traseras y tirando de la piel desde estas hacia la cabeza.

La extracción abierta se realiza con un cuchillo abriendo de arriba a abajo la piel hasta que esta queda estirada y abierta. El desollado también se realiza a puño. En la actualidad esta forma es la más utilizada.

Descarnado y limpieza

La limpieza de carnazas y grasas se realiza con cuchillas mediante el raspado (sin cortar). La forma de realizar este trabajo depende de si la piel es cerrada o abierta.

Curtidos

El curtido vegetal se extrae de las cortezas de los árboles. La corteza es molida y se queda como una especie de harina. Los árboles utilizados son diferentes: zumaques, encinas, pinos o los árboles mimosas, los más utilizados en la actualidad.

La principal misión del curtido es evitar que la piel se pudra y darle cuerpo, dejándola con unos poros más esponjosos.

El untado con aceites de pescado o de oliva sobre el interior de la piel proporciona una mayor protección y flexibilidad que facilita su confección y le proporciona una mayor durabilidad.

La pez

La pez es una especie de resina extraída de los árboles, especialmente del enebro o del pino. Se elabora a altas temperaturas para convertirla en el impermeable interior de los pellejos de vino y de la botería en general.

Hilos y trenzas

Los hilos más utilizados en la actualidad son los de lino, mientras que las trenzas para el cosido suelen ser de algodón. Hasta la década de los 70 el principal material de cosido era el cáñamo.

Las ventajas que tenía portar el vino en un odre de vino

Los pellejos de vino, aunque en desuso, presentaban numerosas ventajas, como su mayor facilidad de transporte y la óptima temperatura a la que mantiene el líquido.

Por otro lado, son recipientes muy versátiles, su pez interior permite conservar en perfectas condiciones el vino y muchos otros tipos de bebidas, desde el agua hasta el coñac.

 

Los odres o pellejos de vino llevan sirviendo de recipientes de cuero para esta bebida desde hace miles de años. El hecho de que siga sin pasar de moda, a pesar de todos los adelantos tecnológicos con los que cuenta nuestra sociedad, nos da una clara idea de la funcionalidad de este producto artesanal. Sin duda, los griegos sabían lo que hacían.

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