La vitis sylvestris ya era consumida en el Ribeiro del Miño en tiempo de los romanos

Escrito porLuis Congil

Viernes 17 de Julio de 2020

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        Lagar rupestre en Astariz, a pocos kilómetros de Reza Vella (Ourense).

Los galaicorromanos del enclave de Reza Vella, en Ourense, ya consumían uvas –como fruto o elaborando vino- allá por el siglo III de nuestra era. El pormenorizado estudio realizado por la Misión Biológica de Galicia de las semillas halladas en varias campañas arqueológicas acaba de determinar que la vitis sylvestris estaba presente en esta pequeña población próxima a la antigua  ciudad de Auria (Ourense) y que posiblemente su domesticación y posterior cruce con otras especies diera lugar a la actual riqueza de variedades autóctonas que caracterizan a los ribeiros del Miño y del  Avia.

El estudio titulado "Comparación morfométrica de semillas de la vitis actual, de época romana y medieval del noroeste de España" fue publicado en el "Australian Journal of Grape and Wine Research" y supone en la práctica la reescritura de la historia del vino en Galicia. En el caso del yacimiento de Reza Vella, en Ourense, las semillas de vitis sylvestris son los restos más antiguos de uva en esta provincia excepcional para el vino, que cuenta con cuatro denominaciones de origen, una de ellas, la DO Ribeiro, casi enfrente y río Miño abajo del lugar del hallazgo.

La trascendencia de la presencia de vitis sylvestris en Reza Vella viene dada, además, por el hecho de que en la Galicia moderna no se han encontrado ejemplares de ella, y por tanto las semillas halladas son –hasta ahora- la única prueba de su presencia.  La existencia de este antepasado salvaje –hasta hace poco utilizado en Andalucía para hacer vinos alternativos –agraz- o vinagres- és importantísima para explicar el origen local de las variedades gallegas, o el inicio de su evolución a partir de hibridaciones posteriores.

La variedad sylvestris de Reza Vella podría ser –a falta de análisis de ADN que proporcionarán la explicación exacta de su genealogía- la abuela de la treixadura, la lado o la caíño, que configuran –entre otras- el alma del Ribeiro, aguas abajo del Miño.

Un pequeño enclave romano

Reza Vella era un pequeño enclave galaicorromano a las puertas de la antigua Ourense, y al pie de una calzada secundaria que puede que conectase la salida de la urbe hacia la costa atlántica. Sucesivas excavaciones hallaron restos y edificaciones, fosas colmatadas e incluso indicios de incineraciones muy singulares. Posteriormente, tuvo varias etapas de población, dejando  restos de ocupación hasta la época mozárable. Ahora está claro que, para consumo o para vinificación, la uva primigenia estuvo presente en ella desde el principio.

La continuidad de la producción de vino aguas abajo en el ribeiro del Miño prosiguió históricamente hasta Ribadavia. No solamente lo evidencia así el lagar romano del castro de Santa Lucía, en Astariz  -el único de Galicia con una datación romana explícita de los arqueólogos- sinó las referencias literarias medievales (cita de Alfonso X sobre "O bon viño d´Ourens") o la propia licencia e los reyes católicos para que los habitantes de la villa del Avia pudiesen vender sus vinos "a quien quisieran" sin trabas.

Otro elemento de continuidad de producción entre Ourense y Ribadavia lo recoge Huezt de Lemps en su magistral "Vignobles et vins du nord-Ouest de l´Espagne" en un documento medieval que acredita que "... al oeste de Ourense, Santa Eugenia de Ribade (hoy en el municipio de Barbadás) tiene viñas en 886".

Un poco más tarde, como recoge Celso rey en su libro "Beber, necesidad y placer", en 995, Bermudo II cede a la iglesia de Compostela treinta "colonos vinarios" para cultivar las viñas de Vide (un topónimo bien claro) y el interés de la iglesia queda claro años después, cuando todas las grandes órdenes cristianas plantan viña en el Ribeiro: los monasterios de Oseira, de Celanova, de Melón, además de los cabildos de las catedrales de Tui, Lugo y de la propia Sede Obispal de Ourense.

Y por supuesto, la gran bodega-factoría de San Martín Pinario, que hoy alberga esta nuestra casa de San Andrés de Camporredondo, desde hace un año (19 de julio de 2019) Museo do Viño de Galicia.

Un año compartiendo con ustedes las viejas y nuevas historias del vino gallego.

Muchas gracias por su interés, y a la salud de las historias venideras.

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