Las Moradas de San Martín vinos nacidos entre pinares

David Manso

Lunes 04 de Noviembre de 2019

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Será en el año 1999, cuando Las Moradas recupera la herencia en esta zona de arraigada tradición viticultora, donde las variedades autóctonas de Garnacha y Albillo Real ha sido cultivadas históricamente

Cuatro subzonas viticultoras dividen Madrid. Arganda al sur, la recién integrada de El Molar al norte, y las dos restantes de Navalcarnero y San Martín de Valdeiglesias  situadas al este y separadas por una pequeña zona montañosa. Me adentro en esta última a conocer Las Moradas de San Martín, una bodegas donde sus viñedos de Garnacha y Albillo Real se cultivan entre frondosos pinares.

Diferentes catas, varias visitas al Mercado de la Cámara Agraria de Madrid los primeros sábados de cada mes, y algunas botellas para acompañar a la mesa, son la puerta de entrada al siguiente paso, un escalón para cualquier amante del vino, el lado más enoturista que me lleva a conocer la bodegas y sus viñedos.

El viaje desde la capital se hace cómodo y fácil, la comunicación es buena, y según uno se va acercando a las faldas de Gredos por su vertiente sur el paisaje se hace más bonito, menos monótono. Las tierras de labranza van dejando paso a zonas de pinares donde el terreno se vuelve más pedregoso. El estrecho cañón de la M-501 que acompaña al Arroyo de Vallefrías y que en su mitad cruza al famosos río Alberche, marca el cambio en la orografía y a su vez divide estas dos subzonas madrileñas (Navalcarnero y San Martín de Valdeiglesias). Tras bordear la localidad de Pelayos de la Presa y girar a la izquierda, una larga subida entre pinos marca el camino que conduce a la bodega. En lo alto, un solitario camino de tierra desembocará en Las Moradas de San Martín. El silencio, la tranquilidad y el cálido sol de finales de Octubre me reciben a mi llegada.

EL ENTORNO...

Todo este camino recorrido en subida hasta llegar a la bodega la sitúa a 870 m sobre el nivel del mar, en un terreno de suelos graníticos que antaño, antes de ser conquistado por las coníferas, se dedicaba enteramente al cultivo de la vid. De eso hace ya muchos años. Será en el año 1999, cuando Las Moradas recupere esta tradición en esta zona de arraigada tradición viticultora, donde las variedades autóctonas de Garnacha y Albillo Real han sido cultivadas históricamente. Tanto es así, que la fama de la variedad blanca estuvo reconocida tiempo atrás por la Corte Real, y por afamados escritores del Siglo de Oro español que en sus obras hicieron mención a los vinos de la zona, como Jorge Manrique, Tirso de Molina, Lorenzo Silva o Marta Rivera entre otros.

Tras varias pruebas en diferentes localizaciones, la bodega decide recuperar las cepas que años atrás se encontraban en la localización actual. Este enclave iniciará este proyecto en el sitio idóneo para un correcto desarrollo de las dos variedades. En este privilegiado entorno, Las Moradas de San Martín poseen 22 ha. en propiedad que cultivan bajo certificación ecológica obtenida en 2017 con la mínima intervención. Cepas en vaso, que en su mayoría rozan el centenar de vendimias, y algunas que ya las sobrepasan. Campos rodeados de encinas, de monte bajo, de aromáticos tomillos, acebos, jaras,....etc.  Bajo estas condiciones, y dependiendo del año, los rendimientos están entre 1.500 - 2.000 kg, llegando a los 3.000 kg. los buenos años, los cuales siempre son vendimiados de forma manual.

LA BODEGA...

Tras la recogida y selección manual de la uva, esta pasa a la sala de vinificación. Una sala con depósitos que recogerán las uvas separando estas por parcelas. Varios tanques con diferentes capacidades perfilarán los mostos que posteriormente, tras su fermentación, llenarán las barricas en una sala contigua.

Todos los vinos que producen en Las Moradas realizan crianza en roble francés, tanto tintos de Garnacha como su blanco de Albillo Real. Este periodo de tiempo será estimado según la añada y siempre embotellan sus elaboraciones sin clarificar ni filtrar, lo que mantendrá la personalidad de sus vinos. El conjunto de la bodega posee una capacidad de elaboración de 100.000 botellas anuales que vendrá determinada por la cosecha del año.

LOS VINOS...

Los vinos de Las Moradas nacidos del "Pago de los Castillejos" poseen complejidad y personalidad propia. Todos ellos recogen en su etiquetado extractos de la literatura del Siglo de Oro español, donde son varias las citas por afamados escritores sobre los vinos de esta región. Como referente principal, encuentran la inspiración en Santa Teresa y su último escrito de "Las Moradas", como la puerta a esta gloriosa época literaria.

Los tintos de Garnacha muestran este privilegiado entorno, la mineralidad de sus suelos, potencia, buena estructura, recuerdos a monte bajo, notas de madera bien integradas. En su blanco de Albillo, estamos ante un vino de compleja elaboración, un coupage que logra conjugar frescura a la vez que complejidad, notas de panadería, caramelo, elegancia. En definitiva vinos que a la vez de ser muy expresivos, también son respetuosos con el entorno que los ve nacer. Vinos vestidos de literatura.

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.

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