Vinos naturales, vinos rebeldes

Mariana Gil Juncal

Martes 28 de Mayo de 2019

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Para algunos “rebeldes” sueltos por el mundo que elaboran vinos naturales la única salida es ofrecer copa a copa un modelo de resistencia encantada y alegre contra el Nuevo Orden Económico Mundial

La semana pasada el mundo del vino recibió una noticia que fue aplaudida por algunos y no tan celebrada por otros: se retiró el crítico Robert Parker, famoso por calificar con sus puntuaciones a vinos de todo el mundo.

Para los hacedores de vinos naturales agroecológicos (como les gusta denominarse) estos puntajes muchas veces resultaban un tanto reduccionistas ya que el gusto del vino fue condicionado por esa estructura de poder que indicaba con sus puntajes desde cómo se debía elaborar el vino hasta cómo se debía disfrutarlo.

Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de vinos naturales? Son vinos con muy poca o la mínima intervención en el proceso de elaboración, ya que precisamente las elaboraciones son más espontáneas, no siguen la lógica de la industrialización del vino. Hacen vino solamente con uva, sin sumar (casi ninguna) sustancia permitida. Actualmente, este tipo de vinos no poseen certificaciones a nivel internacional que avalen este tipo de producción (como en el caso de los vinos orgánicos y/o biodinámicos); motivo por el cual es vital conocer al productor para confiar en su savoir faire du vin.

Jonathan NossiterJonathan Nossiter (1961) es un cineasta norteamericano

Para profundizar en los vinos naturales es inevitable citar a Jonathan Nossiter, cineasta, periodista y sommelier quien allá por el 2004 irrumpió en el festival de Cannes con Mondovino, película en la que reflejaba una mirada desesperanzada sobre el mercado mundial de vinos, cada vez con más vinos uniformes que seguían parámetros de gustos muy homogeneizados.

Diez años después, en 2014, llegó el filme Resistencia Natural, un homenaje al vino natural, con una visión más esperanzada que invitaba a una liberación del gusto, a revelarse frente a la enología y viticultura industrial.

Recientemente, llegó su nuevo libro Insurrección cultural, en donde pone en evidencia los mecanismos que "destruyen al vino" y propone un ejercicio transparente de agricultura libre y consciente, y de conexión directa con el consumidor.

"A pesar de la marginación vertiginosa que sufre en todas las sociedades, la cultura sigue siendo la fuerza más poderosa para reinventar las relaciones no sólo entre los seres humanos, sino también con nuestra relación con la naturaleza. Porque el desprecio contemporáneo por nuestro lugar en la naturaleza está íntimamente ligado a nuestro desprecio por el valor de los gestos civilizadores del arte, el aprendizaje y la búsqueda de la belleza. La desintegración social y política son sus únicos frutos", afirma Nossitter en su introducción. "La agricultura de América del Sur capituló ante los gigantes agroquímicos de América del Norte, creando la mayor concentración de tierras devastadas por el monocultivo en el mundo. Brasil y Argentina juntos representan un asalto ecocida a la naturaleza sin igual en ninguna parte. No es de extrañar que el estilo dominante en la elaboración del vino durante los últimos treinta años en Argentina y Chile también haya representado una capitulación ante las fuerzas químicas homogeneizadoras de la práctica agrícola en general. Todas esas expresiones distintivamente terrenales del terroir andino desaparecieron tras un muro de imitaciones hollywoodenses de la violencia contra el hombre y la naturaleza".

Insurrección Cultural – Vino natural y Agri-cultura para salvar el mundo es un libro difícil de catalogar que explora y entrelaza los panoramas culturales, ecológicos y naturales para encontrar un camino a seguir: la construcción de una ecología de la cultura. Tomando como base el concepto de que la relación entre cultura y agricultura es fundamental, Nossiter se inspira en la viticultura rebelde y en el gesto fraternal de muchos productores de vino natural que hace tiempo vienen generando nuevas propuestas para una mejora de la calidad de vida y de la cultura, artesanos de la tierra, verdaderos artistas que volvieron a retomar el papel de la protesta, la disidencia, últimamente abandonado por los artistas. El texto se liga a su vez indisolublemente con Resistencia Natural el film que Nossiter realizó mientras delineaba los primeros trazos de este libro.

¿Cómo resumir Resistencia Natural? La película se centra en cuatro viticultores italianos que viven una vida que todos soñamos: Giovanna Tiezzi y Stefano Borsa, en su viejo monasterio del siglo XI convertido en bodega en la Toscana, encuentran una forma de cultivar granos, frutas y vino que crea un vínculo con su antigua herencia etrusca; Corrado Dottori y Valerio Bochi, se escaparon de la ciudad industrial de Milán a la granja de su abuelo en las mágicas Marcas para trabajar por una expresión rural de justicia social; la ex-bibliotecaria Elena Pantaleoni trabaja en los viñedos de su padre en Emilia y se esfuerza por hacer de su finca una realidad utópica; y, por último, Stefano Bellotti, el "Pier Paolo Pasolini" de la agricultura italiana, un poeta agricultor radical, rompe las reglas en su granja vanguardista en el Piamonte.

Pero estos protagonistas de una revolución europea del vino natural rápidamente se encuentran con una resistencia feroz. No todos creen en su lucha por una expresión ecológicamente progresista, económicamente justa e históricamente rica de la agricultura italiana. Con la ayuda de su amigo Gian Luca Farinelli, un excéntrico curador de cine, estos campesinos contemporáneos usan el poder de las películas de ficción para combatir las "mentiras institucionales" que hacen de cualquier acto de libertad un acto de peligrosa disensión.

El vino natural eclosiona unos diez años después de la aparición de Mondovino, en donde ya podíamos vislumbrar que mundo del vino había cambiado abismalmente. Para muchos el "enemigo" es ahora mucho mayor que la amenaza de la globalización. Y para algunos "rebeldes" sueltos por el mundo que elaboran vinos naturales la única salida es ofrecer copa a copa un modelo de resistencia encantada y alegre contra el "Nuevo Orden Económico Mundial".

Mariana Gil Juncal
Licenciada en comunicación social, periodista y sumiller.

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