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Un siglo en cada botella de Cumal

Javier Campo

Jueves 22 de Noviembre de 2018

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Utilizar uva de Prieto Picudo de nada más y nada menos que cien años es lo que hace Dominio Dostares en Cumal 2016. Delicadeza y finura en ésta historia leonesa

¿Cómo es posible comparar lo que es incomparable? ¿Acaso la juventud de una prieto picudo puede transmitir la misma sabiduría en la copa que una anciana centenaria? Cumal es incomparable a nada. Ni mejor ni peor. Solo incomparable, que no es decir poco.

La protección y salvaguarda de la variedades autóctonas y su perpetuidad se han convertido en una filosofía para la familia de Dominio de Tares. Doce hectáreas de valor incalculable se convierten en patrimonio a la vez que en gema líquida.

Un enorme trabajo a ras de suelo. Cerca de la tierra que las vio nacer hace un siglo, las uvas de prieto picudo casi en peligro de extinción, ven un halo de luz en medio de la incertidumbre que nos presenta la destrucción humana de flora y fauna. Cuidado y mimo en su recolección. Exhaustiva selección de los granos para garantizar la máxima calidad y expresión.

Unos doce meses en barrica de roble y otros tantos en la botella. Oro rojo líquido que se trabaja bajo la atenta mirada de su hacedor, Somonte.

Su color en copa es extraordinariamente rojo rubí. Como si de una joya se tratase. Como la joya que es. En nariz expresa bosque de frutos rojos y negros con flores y frutos secos. Boca amable sedosa, densa y expresiva. Que delicia!

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos

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