Viernes 17 de Julio de 2026
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Borsao Tres Picos cumple 25 años convertido en una de las referencias más reconocidas de Bodegas Borsao y en uno de los vinos que más han contribuido a la proyección exterior de la garnacha aragonesa. Nacido en la añada de 2000 y lanzado al mercado en 2001, este monovarietal de garnacha de Campo de Borja inició este viernes, 17 de julio, la conmemoración de su aniversario con un acto privado junto a clientes, instituciones, trabajadores y personas vinculadas a la trayectoria de la bodega.
La celebración arranca con una jornada en Zaragoza que incluye una ofrenda floral en la Basílica del Pilar y una misa en la que la Virgen del Pilar lucirá el manto de Bodegas Borsao. Después, el encuentro se trasladará a los jardines de la nueva bodega, donde está prevista una cena cóctel con música en directo y distintas actuaciones. La convocatoria reunirá a más de 150 personas, según informa la propia bodega.
Tres Picos nació, en palabras de Bodegas Borsao, como una apuesta directa por la garnacha autóctona de Campo de Borja en un momento en el que esta variedad todavía no tenía el reconocimiento internacional actual. Emilio Del Caso, director general de la compañía, afirma que a finales de los años noventa la garnacha se utilizaba en muchos casos como variedad complementaria en coupages y no siempre se valoraba su capacidad para dar vinos de alta calidad con identidad propia y vocación internacional. A su juicio, Tres Picos fue una forma de reivindicar una uva histórica, los viñedos más antiguos y el trabajo de generaciones de viticultores.
El nombre del vino remite, según explica la bodega, a las tres cumbres que coronan el Moncayo —el propio Moncayo, Peña Negra y Lobera— y también a las tres cooperativas que formaban Borsao cuando nació esta referencia: Borja, Pozuelo de Aragón y Tabuenca.
Desde su origen, el proyecto se apoyó en viñedos de montaña situados entre 600 y 700 metros de altitud. Bodegas Borsao sostiene que Tres Picos ayudó a poner en valor los viñedos viejos, los bajos rendimientos y las condiciones del entorno del Moncayo. La empresa atribuye a ese conjunto de factores el perfil del vino, marcado por la concentración, la frescura, la intensidad frutal, el equilibrio y la elegancia.
Del Caso señala además que su lanzamiento contribuyó a desmontar algunas ideas extendidas entonces sobre la garnacha, asociada en ocasiones a vinos destinados a aportar graduación o a una menor capacidad para ofrecer referencias con personalidad y recorrido. Con el paso de los años, añade la bodega, Tres Picos se ha consolidado como uno de los principales embajadores de la garnacha aragonesa.
La dimensión exterior del vino es uno de los datos que Borsao sitúa en el centro de este aniversario. En la actualidad, Tres Picos está presente en más de 30 países de los cinco continentes. Sus principales mercados son España, Canadá, Estados Unidos, Australia y Alemania, aunque también se comercializa en Japón, Sri Lanka, Indonesia, Costa de Marfil, India, Francia e Italia. Aproximadamente el 50% de sus ventas se destina a exportación.
Estados Unidos tuvo un papel especialmente relevante en esa expansión, según Del Caso. El director general de Bodegas Borsao sostiene que fue uno de los mercados que mejor entendió desde el principio el valor de una garnacha pura, moderna y con crianza.
La trayectoria comercial de Tres Picos ha ido acompañada de reconocimiento en publicaciones especializadas. Bodegas Borsao recuerda que el vino fue incluido en dos ocasiones en el Top 100 mundial de Wine Spectator. También señala que The Wine Advocate, la publicación de Robert Parker, lo situó entre las diez mejores referencias del mundo por su relación calidad-precio. Para la bodega, estas valoraciones reforzaron la imagen exterior tanto del vino como de la propia garnacha aragonesa.
Más allá de esas menciones, la empresa asegura que Tres Picos aparece de forma habitual en guías nacionales e internacionales y en cartas de restaurantes dentro y fuera de España, incluidos establecimientos con Estrella Michelin. También afirma que se utiliza como ejemplo en escuelas de enología y en masterclass centradas en el potencial de la garnacha.
En estos 25 años, el vino también ha cambiado su perfil de elaboración. Del Caso explica que, en paralelo a la evolución del mercado y de los gustos de consumo, las primeras añadas mostraban una presencia más marcada de la madera, mientras que en la actualidad la crianza está más integrada. Pese a esa evolución, mantiene que la esencia sigue siendo la misma: una garnacha pura, afrutada, equilibrada y con acidez refrescante, ligada al carácter de Campo de Borja.
La bodega vincula esa continuidad al trabajo en sus mejores viñedos de garnacha y al modelo cooperativo sobre el que se asienta el proyecto. Bodegas Borsao reúne actualmente a 375 familias viticultoras, responsables del cuidado de ese patrimonio vitícola. La compañía representa aproximadamente el 36% de la superficie de viñedo de la D.O. Campo de Borja y señala que la garnacha supone alrededor del 60% de su producción.
Bodegas Borsao tiene su origen en la Cooperativa de Borja, fundada en 1958. La estructura actual se constituyó en 2001 tras la unión de las cooperativas de Borja, Pozuelo de Aragón y Tabuenca junto a dos cajas de ahorro. Desde entonces, la firma ha centrado su identidad en la defensa de la garnacha, los viñedos viejos, la altitud, los suelos del entorno del Moncayo y el trabajo colectivo de sus viticultores.
La conmemoración de Tres Picos llega así como una revisión de la trayectoria de un vino que la propia bodega considera decisivo para situar la garnacha de Campo de Borja en mercados internacionales y para reforzar la imagen exterior de esta variedad aragonesa.
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