Lunes 13 de Julio de 2026
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Las principales organizaciones del vino de España, Francia e Italia han pedido a la Unión Europea que mantenga como prioritaria la ayuda al sector en la próxima reforma de la Política Agraria Común. La petición se trasladó a los respectivos gobiernos y a la Comisión Europea tras una reunión del llamado Grupo de Contacto celebrada en Irouléguy, en Francia, según informó WineNews.
Las asociaciones firmantes sostienen que el vino atraviesa un momento de presión por varios frentes: el efecto del cambio climático sobre las cosechas, la caída del consumo en muchos mercados, la inestabilidad en la exportación, el aumento de los gastos de producción y las trabas administrativas que, a su juicio, frenan a las empresas. En ese marco, reclaman que la futura PAC conserve fondos suficientes y específicos para el viñedo y el vino.
El mensaje tiene peso por el papel de los tres países en este mercado. España, Francia e Italia suman más de la mitad de la producción mundial de vino y forman el núcleo principal del sector en Europa. Las entidades recuerdan además que, según estimaciones del Comité Europeo de Empresas del Vino, la actividad genera más de 130.000 millones de euros de PIB en la Unión Europea.
Por parte italiana participaron Alleanza delle Cooperative Agroalimentari Italiane, Assoenologi, Cia-Agricoltori Italiani, Coldiretti, Confagricoltura, Copagri, Federdoc, Federvini, Fivi y Unione Italiana Vini. El encuentro sirvió para fijar una posición común entre las organizaciones nacionales más representativas del sector vitivinícola de los tres países.
La principal reclamación se centra en el presupuesto comunitario. Las asociaciones consideran fundamental que no se reduzca la dotación de la PAC y que las ayudas al vino sigan financiadas íntegramente por la Unión Europea. Rechazan que ese apoyo pase a depender, aunque sea en parte, de aportaciones nacionales. A su juicio, ese sistema podría generar diferencias entre países, fragmentar el mercado único y debilitar al conjunto del sector europeo.
Las organizaciones piden también que antes de abrir nuevas fórmulas se apliquen e integren en la nueva PAC los instrumentos ya existentes, reforzados por el llamado Paquete Vino. Según su planteamiento, deben mantenerse un presupuesto específico para el sector, unas medidas adaptadas a sus necesidades, beneficiarios definidos y un marco común europeo con porcentajes de financiación coherentes.
Otro punto de la carta es la simplificación administrativa. El sector reclama que continúen los trabajos europeos para facilitar los intercambios dentro del mercado único y reducir obstáculos burocráticos. La petición enlaza con una demanda repetida por bodegas y cooperativas: menos carga documental y reglas más claras para operar dentro de la Unión.
Las asociaciones valoran además el trabajo realizado por el comisario europeo Hansen en torno al Paquete Vino, tanto por el método seguido como por los resultados obtenidos. Entre las medidas citadas figuran avances sobre desalcoholización y etiquetado digital. El sector pide que esas decisiones se apliquen sin más demora y avisa de que no aceptaría que dos años de trabajo quedaran fuera de la futura PAC.
En esa misma línea, solicitan un periodo transitorio que permita seguir aplicando la intervención sectorial vitivinícola hasta la entrada en vigor del nuevo marco financiero plurianual 2028-2034. La preocupación es evitar un vacío entre el sistema actual y el próximo presupuesto comunitario.
La posición común incluye también una referencia a la salud pública. Las organizaciones afirman que apoyan sin ambigüedad la lucha contra el consumo excesivo de alcohol y piden a las autoridades de España, Francia e Italia políticas claras en esa materia. Al mismo tiempo, defienden la promoción del consumo responsable de vino y recuerdan que se trata de un producto ligado a la cultura alimentaria europea.
El texto subraya igualmente el papel económico y territorial del viñedo. Las asociaciones sostienen que la vid mantiene actividad agraria en muchas zonas rurales y contribuye a su equilibrio ambiental. Esa idea tiene una derivada directa para el conjunto del negocio de bebidas: cualquier cambio en las ayudas europeas puede influir en inversión, empleo, exportaciones y capacidad comercial no solo en bodegas, sino también en distribución, hostelería y empresas auxiliares vinculadas al vino premium y al resto del mercado.
La petición llega cuando Bruselas prepara decisiones sobre el diseño presupuestario y normativo del próximo ciclo agrario. Para España, donde el vino tiene un peso central en superficie cultivada, cooperativismo agrario y ventas exteriores, la posición compartida con Francia e Italia busca ganar fuerza ante una negociación que afectará al funcionamiento del sector durante los próximos años.
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