Rusia consolida la cerveza como reina del alcohol mientras el vodka pierde terreno

El vino acelera su avance y las bebidas fermentadas se hunden tras la subida fiscal

Martes 14 de Julio de 2026

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La cerveza sigue siendo la bebida alcohólica con más peso en Rusia, aunque el mercado muestra señales de estabilización tras varios años de avance moderado. Entre 2020 y 2024, las ventas totales de alcohol aumentaron un 11% hasta unos 13.300 millones de litros en 2024, de acuerdo con datos oficiales rusos y estudios sectoriales citados por medios económicos del país.

Al mismo tiempo, el consumo por persona ha bajado con fuerza en los últimos quince años. Las cifras de Rosstat sitúan ese nivel en alrededor de 14 litros de alcohol puro por adulto en 2009 y en unos 8 litros en 2023. Las autoridades sanitarias rusas atribuyen esa caída a una política más estricta sobre impuestos, horarios de venta, publicidad y campañas públicas de salud.

La cerveza concentra la mayor parte del mercado. En 2024 se vendieron cerca de 10.500 millones de litros, un 5% más que en 2023. Su cuota se mueve entre aproximadamente el 50% y el 79% del volumen total, según las distintas fuentes sectoriales recogidas en Rusia. El mercado interno cubre más del 95% del consumo, lo que confirma el peso de la producción nacional.

El vino ganó terreno durante el último ejercicio. Las ventas minoristas subieron un 17% en 2024 y el volumen total, sumando comercio y hostelería, rondó los 854 millones de litros. Su participación se estima entre el 20% y el 25% del mercado. La producción interna también avanzó: los vinos tranquilos y espumosos superaron juntos los 50,2 millones de decalitros, equivalentes a unos 500 millones de litros. Dentro de esa cifra, los espumosos registraron uno de los mayores avances, con un alza del 24,7%.

La evolución del vodka es distinta. Aunque su producción alcanzó 82,8 millones de decalitros, unos 828 millones de litros, con un aumento anual del 3%, su peso comercial ha perdido terreno frente a otras categorías. Sumadas otras bebidas espirituosas, la producción llegó a unos 1.209 millones de litros, pero su cuota conjunta en volumen no supera alrededor del 9%, según los datos manejados por analistas rusos. Las ventas de vodka se mantienen cerca de los niveles de 2022, mientras parte del consumo se desplaza hacia whisky, ginebra, ron y otras referencias importadas o de gama alta.

Uno de los movimientos más claros del año fue el desplome de las bebidas fermentadas de baja graduación. La producción de sidra, medovuja y productos similares cayó un 56% en 2024 después del aumento fiscal aplicado a estas categorías. Las autoridades elevaron además el precio mínimo del vodka hasta 349 rublos por botella de 0,5 litros.

El reparto del consumo también refleja cambios en los hábitos. Cerca del 80% del alcohol se vende fuera de bares y restaurantes, impulsado por la red minorista y por las limitaciones que pesan sobre la hostelería. Los estudios citados por fuentes rusas apuntan a un consumidor más urbano y más orientado a bebidas con menor graduación que hace una década.

Ese cambio no elimina las diferencias sociales ni territoriales. En las grandes ciudades gana espacio la cerveza, el vino y una oferta más amplia de coctelería y formatos listos para beber. En áreas rurales siguen presentes prácticas tradicionales como la elaboración casera, aunque su dimensión real es difícil de medir con estadísticas públicas.

Las fuentes oficiales rusas también vinculan esta transformación a la política industrial aplicada tras las sanciones internacionales. La cerveza nacional cubre casi todo el mercado y han entrado nuevas importaciones desde China e India. En vino, la producción rusa ha aumentado y varias referencias locales ocupan ya cerca del 65% del mercado minorista, según datos sectoriales difundidos en Rusia.

En paralelo, crece el interés por bebidas menos habituales en el país, como soju o sake, junto con destilados aromatizados y productos listos para consumir. Los analistas del sector señalan que una parte del gasto se dirige hacia artículos premium y vinos de alta gama, sobre todo entre consumidores urbanos con mayor poder adquisitivo.

En cerveza, las mayores productoras fueron Napitki Vmeste, antigua AB InBev Efes en Rusia, con unos 259 millones de decalitros en 2024, y Baltika con alrededor de 197 millones. En vino avanzan grupos rusos como Abrau-Durso y Fanagoria, favorecidos por el aumento del producto nacional en tiendas.

Las previsiones para 2025 y 2026 apuntan a un mercado más apoyado en fabricantes locales y con menor dependencia europea. También sugieren una continuidad en la presión fiscal sobre varias categorías alcohólicas, un factor que puede limitar nuevas subidas del consumo total mientras cerveza y vino mantienen su ventaja sobre las bebidas de mayor graduación.

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