Viernes 10 de Julio de 2026
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Perelada y Celler del Pescador han obtenido la certificación Sustainable Wineries for Climate Protection, un sello de sostenibilidad para bodegas impulsado por la Federación Española del Vino desde 2015. La información fue comunicada este viernes, 10 de julio, por el grupo Perelada&Chivite, que suma así tres bodegas con esta acreditación, ya que la dedicada a la elaboración de cavas de Perelada y Privat, con sede en Vilafranca del Penedès, la consiguió por primera vez en 2017 y la ha renovado desde entonces cada dos años.
La certificación SWfCP evalúa criterios ambientales, sociales, económicos y de gobernanza. Según la Federación Española del Vino, se trata del primer sello específico para bodegas en esta materia. Además de los requisitos ligados al impacto ambiental, incluye aspectos relacionados con los trabajadores, los proveedores, el territorio, la cultura local y la salud de los consumidores, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.
Perelada, adscrita a la D.O. Empordà y con sede en Peralada (Girona), figura entre las bodegas que promovieron en junio de 2011 el manifiesto Wineries for Climate Protection, origen de esta certificación. La empresa considera que la obtención del sello reconoce una línea de trabajo aplicada desde hace años para incorporar criterios de sostenibilidad a su actividad.
En el caso de Perelada, la compañía recuerda que su nueva bodega obtuvo en 2021 la certificación LEED Gold para construcción sostenible. También señala que todos sus viñedos propios son ecológicos y que está implantando prácticas de agricultura regenerativa. Las fincas Malaveïna y Garbet ya cuentan con esa certificación, según la información facilitada por el grupo.
La gestión del agua ocupa una parte central en ese plan. Perelada explica que aplica un modelo de riego orientado a reducir el consumo y mejorar el uso del recurso hídrico dentro y fuera de la bodega. En Finca Garbet, uno de sus viñedos en el Empordà, el 100% del riego se cubre con agua regenerada procedente de la depuradora municipal de Colera. La empresa sitúa el inicio de este sistema en 1997.
Celler del Pescador, marca conocida por sus vinos de aguja, también ha recibido ahora esta certificación. Sus nuevas instalaciones, inauguradas en 2025, incorporan placas solares de hasta 300 kW que permiten cubrir más del 90% del consumo energético mediante autoconsumo, según los datos difundidos por la compañía. La bodega dispone además de una depuradora para tratar las aguas residuales de la planta y de maquinaria con menor consumo energético.
El grupo añade que la automatización de los procesos de elaboración en Celler del Pescador ayuda a reducir mermas y a mejorar el uso de los recursos. A ello suma sistemas de reciclaje e integración logística con el centro de distribución del grupo.
Con estas dos nuevas certificaciones, Perelada&Chivite refuerza su presencia en uno de los ámbitos que más peso han ganado en el sector del vino español durante los últimos años: la verificación externa de prácticas ambientales y sociales. La obtención de sellos como SWfCP se ha convertido en una vía para acreditar ante distribuidores y consumidores medidas aplicadas en viñedo, bodega y cadena de suministro.
La Federación Española del Vino puso en marcha este sistema para medir y certificar políticas ligadas al clima y a la sostenibilidad dentro del sector bodeguero. Con su evolución hacia Sustainable Wineries for Climate Protection, el alcance del sello se amplió más allá del plano ambiental para incluir variables sociales, económicas y de gobernanza.
La incorporación de Perelada y Celler del Pescador a esta certificación llega en un momento en el que muchas bodegas españolas están revisando consumos energéticos, gestión del agua y relación con su entorno. En zonas productoras con presión hídrica o con necesidad de adaptar instalaciones antiguas, estas medidas tienen un peso cada vez mayor tanto en la producción como en la imagen comercial.
Perelada&Chivite reúne marcas y proyectos vitivinícolas en varias denominaciones de origen. Con esta nueva acreditación para dos de sus bodegas, el grupo amplía una estrategia basada en certificaciones externas para avalar sus políticas ambientales y sociales. La empresa no ha informado por ahora sobre nuevas solicitudes dentro del resto de sus instalaciones.
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