Miércoles 20 de Mayo de 2026
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Las heladas registradas en Virginia a finales de abril han causado daños graves en parte de los viñedos del estado, con pérdidas que en algunos casos llegan al 90% de las cepas, según la Virginia Wine Board. El organismo atribuye el golpe a una primavera cálida que adelantó la brotación y a una ola de frío que bajó hasta -11°C entre el 20 y el 21 de abril, una de las más duras en dos décadas.
La zona central y el norte de Virginia han sido las áreas más afectadas, con especial incidencia en Monticello AVA. Anna Anderson, responsable de marketing de la Virginia Wine Board, explicó en Londres que algunos productores han perdido entre el 80% y el 90% de sus vides, mientras otros han sufrido daños menores, en torno al 20%. Las parcelas situadas a mayor altitud han resistido mejor, porque el aire frío se acumula antes en las zonas bajas.
El sector espera ahora saber si los brotes secundarios podrán salvar parte de la cosecha. Si esa segunda brotación prospera, la vendimia será mucho menor de lo habitual, pero no se da por perdida. Desiree Harrison Brown, especialista en relaciones comerciales del organismo, señaló que muchos viticultores consideran esta helada la peor que ha vivido Virginia, aunque todavía queda margen para recuperar parte de la producción.
Las variedades que brotan antes, como Chardonnay, han sufrido más por la caída brusca de temperaturas. El daño se produjo en apenas unas horas y afectó tanto a plantas jóvenes como a viñas ya asentadas. En el sector se estudian medidas de apoyo para los productores y también posibles intercambios de uva con otras zonas si la cosecha local no cubre la demanda.
La administración estatal mantiene abierta una consulta sobre un posible acuerdo similar al que Washington State cerró con la Columbia Británica canadiense tras las heladas de 2024. Entre las opciones sobre la mesa figura Nueva York. Anderson recordó que Virginia ya ayudó antes a ese estado en una situación parecida, aunque subrayó que los productores preferirían trabajar con uva propia y que cualquier compra fuera del estado sigue sin cerrarse.
El golpe llega en un momento en el que Virginia intenta reforzar su presencia fuera de Estados Unidos. La región ha vuelto a Londres Wine Fair tras diez años sin acudir y busca abrir mercado en Europa. Harrison Brown afirmó que las bodegas están preparadas para enseñar sus vinos fuera del país y que muchas han invertido en equipos y personal para dar ese paso.
Virginia también quiere vender una imagen ligada al paisaje y al enoturismo. Sus responsables hablan de montañas, rutas al aire libre, gastronomía local y marisco como parte de su oferta para atraer visitantes. El sector confía en que 2026 no quede marcado solo por las heladas y que sirva también para abrir una nueva etapa comercial para sus vinos.
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