Jueves 23 de Abril de 2026
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La asociación Terra de Garnatxes ha puesto fin a su trayectoria tras más de diez años de actividad. El cierre se acordó el pasado 8 de abril y se comunicó a la prensa este lunes. La entidad nació para difundir la garnacha, su territorio y la cultura vitivinícola ligada a esta variedad.
Terra de Garnatxes reunía a seis bodegas catalanas: Clos Figueras, de la DOQ Priorat; Edetària, de la DO Terra Alta; Finca Viladellops, de la DO Penedès; La Gravera, de Costers del Segre; La Vinyeta, de la DO Empordà; y Vinyes Domènech, de la DO Montsant. La iniciativa fue impulsada por Joan Ignasi Domènech, propietario de Vinyes Domènech, en Capçanes.
Según explican sus miembros, el proyecto se creó como una asociación privada sin ánimo de lucro con una idea clara: dar a conocer los vinos elaborados con garnacha y fomentar la colaboración entre bodegas, instituciones y profesionales del sector. Durante estos años organizaron jornadas técnicas, catas dirigidas, visitas a viñedos y bodegas, presentaciones ante medios y actos vinculados al sector vitivinícola.
La última reunión tuvo lugar en un reservado del restaurante Windsor, en Barcelona. Allí, los representantes de las bodegas quisieron rendir homenaje a Domènech, que fue el único presidente de la asociación. El bodeguero ha señalado que seguirán reuniéndose y trabajando por la garnacha, aunque ya fuera de la estructura asociativa.
Domènech ha explicado que vive este cierre con una sensación mezclada de tristeza y satisfacción. Tristeza por dejar atrás una etapa y satisfacción por considerar cumplidos los objetivos marcados al inicio. También recibió con emoción el reconocimiento del resto de socios.
Desde Terra de Garnatxes subrayan que el proyecto nació para explicar qué hay detrás de la variedad: un paisaje concreto, una forma de entender la viticultura mediterránea y unas condiciones marcadas por microclimas, suelos y terruños distintos. A lo largo del tiempo también impulsaron estudios sobre los descriptores varietales de la garnacha en Catalunya y en otras regiones productoras del mundo, además de trabajos sobre su resistencia al cambio climático y sobre la relación entre biodiversidad y aromas.
La asociación también mantuvo vínculos con entidades e instituciones del sector para abrir espacios de diálogo en torno a esta uva y su potencial. En paralelo, defendió un modelo de viticultura ligado a la conservación del paisaje, la sostenibilidad y un enoturismo responsable.
En su balance final, Terra de Garnatxes sostiene que la garnacha ha pasado en pocos años de ser una variedad poco valorada a ocupar un lugar reconocido en el mercado nacional e internacional. La entidad considera que esta uva se ha consolidado como una de las más representativas de los paisajes vitivinícolas mediterráneos.
Domènech quiere dar continuidad desde Vinyes Domènech al proyecto solidario La Garnatxa Valenta. Se trata de un vino tinto elaborado hasta ahora con aportaciones de las bodegas integrantes de Terra de Garnatxes. Sus beneficios se han destinado al proyecto #ParaLosValientes del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, centrado en el tratamiento y la investigación del cáncer infantil.
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