Lunes 25 de Mayo de 2026
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La Ruta del Vino de Rueda ha presentado este lunes en Valladolid el proyecto Atlas de Viñedos Históricos y Únicos, una iniciativa que quiere identificar, analizar y poner en valor el paisaje vitivinícola tradicional del territorio. La propuesta se plantea como una herramienta para reconocer viñedos singulares y enclaves históricos de la zona, con una red inicial de 31 parcelas repartidas por municipios de Valladolid y Ávila integrados en la ruta.
En la presentación han participado Cristina Solís, gerente de la Ruta del Vino de Rueda, junto con Víctor Sixto y Lucero Arana, miembros del equipo técnico encargado del desarrollo del proyecto. La entidad enmarca esta actuación como una iniciativa estratégica y pionera a nivel nacional, orientada a reforzar la identidad territorial y a convertir el viñedo en un recurso para experiencias turísticas ligadas al conocimiento del territorio, la cultura del vino y el patrimonio rural.
El proyecto también busca reconocer la viticultura tradicional como una pieza clave para conservar el paisaje, la biodiversidad y la capacidad de adaptación frente al cambio climático. Según la información difundida por la ruta, el atlas nace con una doble finalidad: por un lado, ordenar y documentar los viñedos con valores singulares; por otro, facilitar su uso como recurso visitable dentro de una oferta de enoturismo más conectada con la autenticidad del territorio.
La iniciativa se ha desarrollado en dos fases. La primera ha consistido en un proceso participativo en el que han intervenido ayuntamientos del Consorcio de la Ruta del Vino de Rueda, viticultores, bodegueros, profesionales del sector turístico y población local. En ese trabajo conjunto se fijaron los criterios para seleccionar los viñedos candidatos, atendiendo a valores ecológicos, históricos, culturales, paisajísticos, turísticos y de integración territorial.
Después, el proyecto ha pasado a una fase técnica de identificación, análisis y evaluación de viñedos mediante formularios de inscripción, aportaciones municipales, análisis territorial y trabajo de campo. En total, se han realizado 70 visitas técnicas y se han validado 54 viñedos, de los que 31 han sido elegidos para formar parte de este proyecto piloto.
La evaluación ha corrido a cargo de un equipo multidisciplinar formado por geógrafos, expertos en viticultura y especialistas en desarrollo turístico. Cada viñedo ha sido analizado con matrices de valoración territorial, ambiental y paisajística, aplicando indicadores homogéneos para medir aspectos patrimoniales, culturales, ecológicos, turísticos y de resiliencia climática. Además, cada espacio contará con una ficha técnica individualizada para facilitar su documentación y su comparación dentro del atlas.
Los viñedos seleccionados se localizan en Alcazarén, Bobadilla del Campo, Carpio, Castronuño, Fresno el Viejo, Hornillos de Eresma, La Seca, Madrigal de las Altas Torres, Matapozuelos, Medina del Campo, Mojados, Nava del Rey, Olmedo, Pozaldez, Rueda, Serrada, Tordesillas, Valdestillas, Ventosa de la Cuesta, Villanueva de Duero y Villaverde de Medina. Entre ellos figuran viñedos históricos, parcelas prefiloxéricas, enclaves de alto valor paisajístico y espacios vinculados a modelos tradicionales de viticultura y biodiversidad agraria.
Cristina Solís ha señalado que esta iniciativa permitirá “explicar el territorio desde el paisaje y desde el origen del vino”, y ha subrayado el vínculo entre viñedo, patrimonio, sostenibilidad y experiencia turística. También ha apuntado que el objetivo es avanzar hacia un modelo de enoturismo más conectado con la autenticidad del territorio y con la cultura vitivinícola que define a la Ruta del Vino de Rueda.
El proyecto prevé la creación de un atlas interpretativo del territorio en versión digital y de herramientas de interpretación y divulgación turística, como señalética integrada, geolocalización, códigos QR, contenidos audiovisuales y recursos digitales específicos. La intención es transformar estos espacios en recursos visitables capaces de generar nuevas experiencias ligadas al paisaje, la cultura del vino y el patrimonio rural.
Además de su dimensión turística, el atlas quiere contribuir a la conservación del paisaje vitivinícola tradicional y a la protección de la biodiversidad asociada al viñedo. La ruta sostiene que esta línea de trabajo favorecerá modelos de gestión compatibles con la sostenibilidad ambiental y la adaptación climática.
La actuación forma parte del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino Ruta del Vino de Rueda, integrado en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España y financiado por la Unión Europea a través de los fondos NextGeneration EU. El PSTD de la Ruta del Vino de Rueda cuenta con un presupuesto global de 1.580.000 euros y contempla actuaciones vinculadas a sostenibilidad ambiental, movilidad sostenible, digitalización, competitividad turística y valorización del paisaje vitivinícola para consolidar el destino como referente de enoturismo sostenible.
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