Matosinhos lleva su cocina de mar al Salón Gourmets

Chefs del municipio portugués muestran una cocina ligada al Atlántico, con producto diario, técnica precisa y un discurso que conecta tradición e innovación.

Lunes 13 de Abril de 2026

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Matosinhos llega al Salón Gourmets con el Atlántico en la maleta. Más que una imagen turística, plantea una forma de entender la cocina: producto diario, técnica al servicio del mar y un discurso que conecta lo que el océano ofrece con lo que la memoria conserva. En una feria donde conviven cocinas de medio mundo, la propuesta del municipio portugués construye un relato propio.

Municipio atlántico del norte de Portugal, integrado en el área metropolitana de Oporto y con más de 180.000 habitantes, este enclave mantiene una relación directa con la economía azul. El mar atraviesa su historia y condiciona su desarrollo: alberga el mayor puerto sardinero del país, centros de investigación vinculados a la sostenibilidad y un patrimonio industrial y marítimo que permanece activo en conserveras y espacios culturales.

La gastronomía ocupa un lugar central dentro de esa identidad. El 31 de octubre de 2025, Matosinhos fue reconocida por la UNESCO como Ciudad Creativa de la Gastronomía, incorporándose a una red internacional que distingue a territorios donde la cocina impulsa la identidad y el desarrollo sostenible. Con más de 400 restaurantes y una de las mayores concentraciones gastronómicas de Portugal, la cocina de mar forma parte de la vida cotidiana.

Durante la presentación, Marta Pontes, concejala de Actividades Económicas y Turismo, situó la gastronomía como eje estructural del municipio. "Hoy traemos a chefs que son mucho más que cocineros: son embajadores de nuestra identidad, de nuestro mar y de nuestra cultura", señaló. En su intervención, dejó una idea clara: en Matosinhos, el pescado y el marisco forman parte de una comunidad que organiza su vida en torno al océano, desde la pesca hasta la restauración. También puso en valor un modelo donde tradición e innovación avanzan en paralelo, con el producto como base. "Celebramos nuestra gastronomía y el talento de nuestros chefs, que llevan el nombre de Matosinhos más allá de nuestras fronteras", concluyó, invitando a descubrir el destino en primera persona.

David Jesús, chef y propietario de Seiva, amplió el foco con una lectura distinta. En un territorio marcado por el pescado, defendió una cocina vegetal capaz de construir sabor desde la técnica. "No hace falta cocinar con carne o pescado para tener sabor", señaló, antes de presentar una versión del bacalhau à Brás en clave vegetal, donde las algas sustituyen al pescado y aportan profundidad. Un plato que desplaza la atención hacia la mirada del cocinero.

A continuación, Rui Paula, al frente de la Casa de Chá da Boa Nova, llevó la propuesta hacia un enfoque práctico y actual, centrado en el aprovechamiento. Su elaboración, un taco de maíz con mariscos, guacamole y aceite, parte del uso de recortes y partes menos visibles. Un bocado directo y sabroso, alineado con una cocina que integra el desperdicio cero de forma natural.

Arnaldo Azevedo, desde Bistrô by Vila Foz, trasladó al Salón el concepto que define su restaurante, ubicado dentro del propio mercado: el cliente elige el pescado en los puestos y el equipo se encarga de cocinarlo. Su propuesta remite a esa memoria personal y a la tradición familiar, con un bocadillo de jurel enharinado en maíz y frito, acompañado de cebolla, un toque de aceite de oliva y vinagre. Una elaboración sencilla, donde todo se sostiene en el punto y en la ejecución.

Hugo Portela, desde Cibu, orientó su intervención hacia la industria conservera, uno de los pilares históricos del territorio. En su lectura, este ámbito remite a una tradición que se remonta al siglo XVIII y hoy evoluciona a partir de nuevas técnicas. Un enfoque que incorpora el valor de la conservación como parte esencial de la identidad gastronómica local.

El cierre llega de la mano de Nuno Castro, al frente de Fava Tonka, con un postre que abre el relato hacia el paisaje. A los cítricos y las algas se suma el pino, en una combinación vinculada al entorno costero. Un final fresco, con capas y una lectura más amplia del territorio.

La presencia de Matosinhos en el Salón Gourmets trasciende la suma de elaboraciones. Construye un discurso donde territorio, técnica y cultura avanzan en la misma dirección, con el mar como eje y la memoria como punto de partida. La gastronomía funciona como una forma de entender el lugar y de proyectarlo con coherencia más allá de sus fronteras.

Un artículo de Alberto Sanz Blanco
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