Vinos brasileños dan un salto con uvas resistentes que reducen costes y fitosanitarios en Santa Catarina

La innovación busca fortalecer la vitivinicultura local y responder a la demanda de productos con menor carga química

Miércoles 04 de Febrero de 2026

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Santa Catarina Researchers Launch Fine Wines Made From Disease-Resistant Grapes

La Empresa de Pesquisa Agropecuária e Extensão Rural de Santa Catarina (Epagri) ha presentado los primeros vinos finos elaborados con un nuevo grupo de uvas resistentes a enfermedades. Esta iniciativa, que llega tras casi diez años de investigaciones en el estado brasileño, busca reducir los costes de producción, disminuir el uso de productos fitosanitarios y mantener la calidad reconocida de la vitivinicultura local. Los primeros vinos producidos con estas variedades estarán disponibles en el mercado a partir de este año.

El proyecto está coordinado por André Luiz Kulkamp, gerente de la Estación Experimental de Videira y especialista en fitotecnia. Según Kulkamp, Santa Catarina se sitúa a la cabeza en Brasil en este tipo de investigación, gracias a la diversidad climática y a la variedad de regiones productoras presentes en el estado. El objetivo principal es ofrecer alternativas a las variedades tradicionales sin sustituirlas, ampliando así el abanico disponible para los productores.

Las nuevas variedades presentan perfiles aromáticos diferentes y una mayor resistencia a enfermedades fúngicas. Esto permite una producción más sencilla, con menos necesidad de tratamientos fitosanitarios y menores costes para los agricultores. Kulkamp explica que las condiciones climáticas del sur de Brasil, caracterizadas por periodos de alta humedad y temperaturas elevadas, favorecen la aparición de enfermedades en la vid. Por ello, tradicionalmente se ha requerido un uso intensivo de productos fitosanitarios.

La reducción del uso de estos productos es uno de los principales beneficios señalados por Epagri. La empresa subraya que existe una demanda creciente por parte del consumidor hacia alimentos y bebidas con menor carga química y mayor trazabilidad. Las nuevas uvas permiten producir vinos que responden a estas exigencias del mercado, manteniendo al mismo tiempo un alto nivel de calidad.

Los ensayos con estas variedades resistentes comenzaron antes de 2015, aunque fue a partir de ese año cuando se implantaron los primeros viñedos experimentales. El proyecto evaluó el comportamiento de las uvas en cinco regiones distintas del estado: Urussanga (con clima cálido y húmedo), Vale do Rio do Peixe (a unos 800 metros sobre el nivel del mar), São Joaquim (en la Serra Catarinense, a 1.100 metros), Água Doce (con viñedos hasta 1.300 metros) y Curitibanos (con condiciones climáticas intermedias). Actualmente se están evaluando más de 50 variedades diferentes.

A partir de estos estudios, algunas variedades han mostrado buen rendimiento en distintas zonas, lo que ha permitido iniciar su entrega gradual a los productores. La liberación se realiza tras al menos siete cosechas consecutivas sometidas a evaluación agronómica y sensorial.

El interés entre los productores ha ido en aumento. Agricultores no solo de Santa Catarina sino también del Norte, Nordeste y Centro-Oeste del país siguen el proyecto con atención. Recientemente, un día de campo celebrado en Videira reunió a más de 200 productores y técnicos para conocer las plantas, aprender sobre su manejo y catar los vinos obtenidos.

La recomendación actual es que los productores comiencen plantando estas nuevas variedades en pequeñas superficies para facilitar la adaptación técnica y evaluar la respuesta del mercado. Con las primeras cosechas ya realizadas este año, el siguiente paso será lograr que vinícolas y consumidores conozcan y acepten los nuevos perfiles aromáticos y sensoriales que ofrecen estas uvas, conocidas como variedades PIWI.

Kulkamp señala que el vino debe convencer al consumidor en la copa y que ahora el trabajo se centra en posicionar comercialmente estos productos diferenciados. La Epagri cuenta con la colaboración de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC) para garantizar seguridad técnica y fiabilidad en los resultados.

El investigador recalca que estas nuevas variedades no buscan sustituir a las uvas tradicionales como Goethe o las finas cultivadas en la Serra Catarinense. La intención es complementar la oferta existente y fortalecer el sector vitivinícola local. Según Kulkamp, ampliar el portafolio ayuda tanto al productor como al desarrollo del vino brasileño.

Entre las nuevas variedades figuran Calardis Blanc y Felicia, que han mostrado alta productividad y menores costes de producción. Se espera que esta innovación contribuya a consolidar Santa Catarina como referencia nacional en vitivinicultura, reforzando al productor rural, impulsando el consumo interno y reduciendo la dependencia respecto a vinos importados.

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