Jueves 04 de Diciembre de 2025
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El grupo Bibendum, dedicado a la distribución de vinos y bebidas, ha publicado este jueves una infografía que detalla el impacto del reciente aumento de los impuestos sobre el alcohol en el Reino Unido. La medida fue anunciada la semana pasada por el ministro de Hacienda británico, quien confirmó un incremento del 3,66% en el impuesto especial sobre el alcohol, ajustado al índice de inflación.
Según los datos presentados por Bibendum, el impuesto especial sobre una botella de vino con 12,5% de volumen alcohólico alcanza ahora las 2,87 libras esterlinas. Esta cifra se suma a otros conceptos como el IVA, los costes de embalaje, transporte y las tasas EPR (Responsabilidad Ampliada del Productor), además del propio precio del vino. El resultado es un encarecimiento generalizado para los consumidores y para todos los actores implicados en la cadena de suministro.
Jamie Avenell, director de compras del grupo Bibendum, ha explicado que este aumento no ha sorprendido al sector, pero llega en un momento complicado para los consumidores, que ya ven limitada su capacidad de gasto. Según Avenell, la subida añade presión a toda la cadena, desde los distribuidores hasta los productores, muchos de los cuales ya operan con márgenes muy ajustados. Advierte que esta situación puede reducir la variedad disponible para el consumidor y afectar negativamente a la experiencia general en la categoría del vino, ya que algunos productos podrían dejar de ser asequibles.
Por su parte, Miles Beale, director ejecutivo de la Asociación de Comercio de Vinos y Licores (WSTA), ha señalado a Drinks Retailing que el presupuesto presentado supone una acumulación de medidas perjudiciales para las empresas del sector. Beale recuerda que en febrero ya se introdujeron cambios fiscales que complicaron aún más la tributación del vino al vincularla directamente con el grado alcohólico. Según sus declaraciones, no hay beneficiarios claros bajo el actual sistema fiscal británico sobre bebidas alcohólicas: las subidas impositivas reducen las ventas y los ingresos públicos, afectan a las empresas y obligan a los consumidores a pagar más.
La WSTA también ha informado sobre cómo afecta este cambio a diferentes tipos de vino. El impuesto medio para un vino tinto con 13,5% de alcohol sube hasta 3,10 libras desde las 2,99 anteriores. En el caso de un vino blanco con 11% de alcohol, pasa a 2,52 libras desde las 2,44 previas. Estas cifras reflejan una tendencia al alza en los precios finales que pagan los consumidores británicos.
El sector teme que estas medidas puedan provocar una reducción en la oferta disponible en tiendas y restaurantes. Los responsables consultados insisten en que la presión fiscal acumulada pone en riesgo tanto la diversidad como la accesibilidad del vino para el público general.
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