Jueves 02 de Octubre de 2025
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El cierre del gobierno federal de Estados Unidos está afectando de forma directa al sector de las bebidas espirituosas. El Distilled Spirits Council, la principal asociación que representa a los productores de destilados en el país, ha emitido un comunicado en el que explica cómo esta situación perjudica a la Tax and Trade Bureau (TTB), la agencia federal encargada de autorizar, regular y recaudar impuestos sobre las bebidas alcohólicas destiladas.
Según la normativa estadounidense, los destiladores no pueden operar legalmente sin un permiso aprobado por la TTB. Además, ningún producto puede salir al mercado sin una etiqueta autorizada por este organismo. Muchos productos requieren también la aprobación previa de su fórmula. Antes de que una bebida alcohólica pueda ser embotellada y distribuida entre diferentes estados, debe contar con un Certificado de Aprobación de Etiqueta (COLA), tal como establece la Ley Federal de Administración del Alcohol.
Durante el año pasado, la TTB recibió cerca de 198.000 solicitudes para etiquetas y 27.000 para fórmulas de productos alcohólicos. Tanto grandes empresas como pequeños productores dependen de que estos trámites se resuelvan con rapidez para poder competir en el mercado. Cualquier interrupción en estos servicios afecta directamente a la capacidad de los destiladores para lanzar nuevos productos, expandirse a otros estados o modificar etiquetas cuando sea necesario.
El otoño es un periodo clave para el lanzamiento de nuevos productos y la planificación de las ventas navideñas. El cierre del gobierno federal provoca retrasos en los lanzamientos, pérdida de oportunidades comerciales, disminución de ventas y recaudación fiscal, así como daños duraderos al sector hostelero, que tiene un peso importante en la economía estadounidense.
El sector de las bebidas espirituosas generó el año pasado 6.700 millones de dólares en impuestos federales y da empleo a más de 1,6 millones de personas en todo el país. El Distilled Spirits Council pide al Congreso que resuelva cuanto antes el cierre del gobierno para garantizar que la TTB pueda seguir funcionando sin interrupciones y así proteger tanto a los consumidores como a las destilerías y al conjunto de la economía estadounidense.
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