Lunes 08 de Septiembre de 2025
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El Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York ha presentado un informe en el que propone reducir el número de licorerías como medida para disminuir el consumo excesivo de alcohol y los problemas de salud asociados. El documento, publicado este miércoles, señala que el consumo elevado de bebidas alcohólicas está relacionado con al menos siete tipos de cáncer, entre ellos los de boca, garganta, laringe, esófago, hígado, colon y mama en mujeres.
El alcalde Eric Adams y el Departamento de Salud han impulsado esta iniciativa dentro del programa “HealthyNYC”, que busca mejorar la salud pública en la ciudad. Según el informe, los barrios con mayor concentración de licorerías presentan también una mayor proporción de personas que consumen alcohol en exceso. En estas zonas, la prevalencia de bebedores intensivos alcanza el 12%, frente al 4% en los barrios con menor densidad de estos comercios.
Actualmente existen cerca de 25.000 establecimientos autorizados para vender bebidas alcohólicas en Nueva York, de los cuales unos 1.500 son licorerías. El informe recomienda reducir la presencia de estos comercios en determinados barrios y plantea otras medidas como limitar la publicidad relacionada con el alcohol y aumentar los impuestos y precios mínimos para estas bebidas. Estas propuestas recuerdan a las políticas aplicadas anteriormente para reducir el consumo de tabaco.
El alcalde Adams ha explicado que la relación entre la densidad de licorerías y el consumo excesivo afecta especialmente a comunidades racializadas. Ha subrayado que la ciudad debe seguir trabajando para mejorar la salud pública y reducir las desigualdades.
La propuesta ha generado críticas entre los comerciantes del sector. Michael Correra, director ejecutivo de la Asociación Metropolitana de Tiendas Especializadas y propietario de una tienda en Brooklyn Heights, ha defendido que sus productos se venden solo a adultos y bajo estricta regulación. Correra también ha recordado que la economía local depende en parte del turismo, la restauración y el ocio nocturno. Según datos municipales, Nueva York recibió más de 64 millones de turistas el año pasado, quienes gastaron 51.000 millones de dólares y generaron más de 388.000 empleos.
Algunos empresarios del sector hostelero han mostrado su desacuerdo con la propuesta municipal, argumentando que podría perjudicar a pequeños negocios y limitar la libertad individual. También han señalado que existen otros problemas sanitarios relacionados con la alimentación o las enfermedades crónicas.
El informe del Departamento de Salud identifica varios barrios de Manhattan, así como zonas del centro y norte de Brooklyn, como las áreas con mayor número de licorerías por habitante. En estos lugares también se registran los porcentajes más altos de consumo excesivo. En Staten Island y algunas zonas del sur de Brooklyn, aunque la densidad es menor, entre un 5,7% y un 10% de los residentes también presentan patrones intensivos de consumo.
Luke Nasta, responsable del centro Camelot Counseling Centers en Staten Island, ha explicado que el consumo tanto de alcohol como otras sustancias es habitual en ese distrito. Nasta considera que el abuso del alcohol puede facilitar el paso a otras drogas más peligrosas.
El informe sugiere varias medidas adicionales para reducir los daños asociados al alcohol: etiquetas con advertencias sanitarias, reducción del número de puntos de venta, restricciones publicitarias y establecimiento de precios mínimos o impuestos especiales para las bebidas alcohólicas más baratas.
En cuanto a los datos sanitarios recogidos por el estudio, se observa que las tasas de cáncer colorrectal son mayores entre hombres (40 casos por cada 100.000 habitantes) que entre mujeres (29 por cada 100.000). El cáncer hepático afecta tres veces más a hombres (13 por cada 100.000) que a mujeres (4 por cada 100.000). En el caso del cáncer de mama femenino, aunque la incidencia es mayor entre mujeres blancas, la mortalidad es superior entre mujeres negras.
La comisionada interina Michelle Morse ha recordado que muchas personas desconocen la relación entre el consumo habitual de alcohol y ciertos tipos de cáncer. Morse recomienda incluir revisiones oncológicas periódicas dentro del cuidado médico habitual para detectar posibles enfermedades en fases tempranas.
La propuesta municipal coincide con un momento en el que tanto Adams como la gobernadora Kathy Hochul están promoviendo el desarrollo del sector legal del cannabis en Nueva York. El informe señala también que los hombres y las personas con mayores ingresos tienen más probabilidades de consumir alcohol regularmente.
El debate sobre cómo equilibrar salud pública y actividad económica sigue abierto tras la publicación del informe municipal.
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