Ribera del Duero apuesta por la movilidad sostenible con 420.000€

La Ruta del Vino pedalea hacia un futuro más verde

Viernes 04 de Octubre de 2024

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La Ruta del Vino Ribera del Duero ha iniciado un proyecto de movilidad sostenible con una inversión de 420.000 euros procedentes de los fondos Next Generation-EU. Esta iniciativa contempla la instalación de 41 aparcamientos de bicicletas y 23 puntos de carga para vehículos eléctricos en diferentes localidades y bodegas del territorio enoturístico. El objetivo es reducir las emisiones de dióxido de carbono derivadas del uso de automóviles de combustible fósil, promoviendo alternativas como el uso de bicicletas y vehículos eléctricos para los desplazamientos dentro de la ruta.

El proyecto ya ha avanzado con la instalación de 41 módulos de aparcabicis, cada uno con capacidad para ocho bicicletas. Estos se han distribuido en 33 municipios de las provincias de Burgos, Soria y Valladolid que forman parte de la Ruta del Vino Ribera del Duero. Entre las localidades beneficiadas se encuentran Alcubilla del Marqués, Aranda de Duero, Baños de Valdearados, Caleruega, Castrillo de la Vega, Fuentecén, Gumiel de Izán, Gumiel de Mercado, Haza, Hoyales de Roa, La Horra, Milagros, Nava de Roa, Olivares de Duero, Peñaranda de Duero, Quemada, Roa de Duero, San Bernardo, Santa Cruz de la Salceda, Sinovas, Tubilla del Lago, Vadocondes, Valdeande, Valdearcos de la Vega, Villalba de Duero, Villanueva de Gumiel, Zazuar, Langa de Duero, San Esteban de Gormaz, Peñafiel, Quintanilla de Onésimo y Valbuena de Duero. Además, se han sumado ocho bodegas situadas en Gumiel de Mercado, Peñaranda de Duero, Quintana del Pidio, Curiel de Duero, Quintanilla de Onésimo, Valbuena de Duero y Peñafiel, siendo esta última la única que contará con dos módulos.

Por otro lado, los 23 puntos de carga semi-rápida para vehículos eléctricos se han ubicado cerca de oficinas de turismo, centros de interpretación, museos y otras áreas de interés turístico. Estos puntos estarán operativos para el verano de 2025, lo que facilitará a los visitantes la recarga de sus vehículos en diversos lugares del destino enoturístico. La localización de cada uno de los aparcamientos y estaciones de carga ha sido determinada a partir del interés de los propios municipios y la necesidad de complementar la infraestructura turística de cada zona. La Ruta del Vino Ribera del Duero, en su rol de gestora y coordinadora del proyecto, ha trabajado con las administraciones locales para definir las áreas prioritarias y garantizar una distribución equitativa.

Este plan de movilidad rodada busca conectar mejor los municipios adheridos a la Ruta del Vino, promoviendo una red de transporte que respete el entorno y contribuya a la reducción de la huella de carbono en la región. El uso de bicicletas se presenta como una opción viable para que los turistas recorran el territorio de manera pausada, mientras que los puntos de carga de vehículos eléctricos permitirán cubrir la demanda de los visitantes que ya utilizan estos medios de transporte.

Con esta inversión, la Ruta del Vino Ribera del Duero pretende consolidar su apuesta por un turismo responsable y sostenible, alineándose con los objetivos europeos de transición energética y lucha contra el cambio climático. Al facilitar el acceso a medios de transporte más sostenibles, el destino busca ofrecer una experiencia enoturística en consonancia con los valores medioambientales y las tendencias actuales de movilidad. Los aparcamientos y puntos de carga no solo mejorarán la infraestructura para los visitantes, sino que también contribuirán a la calidad de vida de los residentes locales, al reducir el tráfico de vehículos de combustión y fomentar hábitos más sostenibles entre la población.

El despliegue de esta infraestructura es una muestra del compromiso del destino con la innovación y el desarrollo sostenible. La instalación de los módulos de aparcabicis y las estaciones de carga supone un avance hacia un modelo de turismo más inclusivo y consciente, en el que se priorizan alternativas de movilidad que minimicen el impacto ambiental y promuevan un desarrollo equilibrado del territorio. Esta iniciativa también se enmarca dentro de un plan más amplio de sostenibilidad turística, que busca posicionar a la Ribera del Duero como un referente de buenas prácticas en la gestión de destinos enoturísticos, tanto a nivel nacional como europeo.

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