Roban 50.000 euros de vino Chablis

Los ladrones se llevaron 1.400 botellas en Château du Viviers

Martes 12 de Marzo de 2024

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El suceso ocurrió en la bodega Château du Viviers, en Tonnerre, al noreste de Chablis, esa región francesa famosa por sus vinos blancos. Un grupo de ladrones logró burlar la seguridad y, aprovechando la oscuridad, se hicieron con un botín nada menos que de 1.400 botellas de vino, valoradas aproximadamente en 50.000 euros, según los propietarios. Y es que, estas no eran botellas cualquiera, los ladrones sabían a por lo que iban. Eran ejemplares seleccionados, parte del alma de la bodega, reposando pacientemente en su espacio interior de una antigua prensa de vino habilitado a modo de bodegón.

Arnould Lefébure, quien asumió las riendas del Château du Viviers en 2019, compartió su consternación ante este acto. Las botellas robadas pertenecían a las cosechas de 2020, 2021 y 2022, tiempos que marcaron su inicio y consolidación al frente de esta heredad. Este detalle no solo aporta un toque de nostalgia al suceso sino que subraya el valor personal y emocional de las botellas desaparecidas. El hecho de que cada botella estuviera numerada y sellada con cera a mano añade un nivel adicional de identidad y autenticidad a los vinos, haciendo que este robo no solo sea una pérdida material sino también una sustracción de arte y dedicación.

Las botellas robadas, primordialmente de vino blanco y bajo la denominación de Chablis, incluían una variedad de magnums (de alto valor para coleccionistas) y ejemplares de vinos biodinámicos, lo que sugiere que los ladrones tenían conocimiento de lo que buscaban, eligiendo cuidadosamente su botín. Este acto no fue un mero capricho del destino, sino una operación pensada y ejecutada con precisión.

La forma en que se llevó a cabo el robo revela tanto imaginación como planificación. Los perpetradores accedieron a la propiedad a través del patio, encontrando su camino hasta la sala de almacenamiento que albergaba la antigua prensa. Este método no solo muestra la determinación de los ladrones sino que plantea interrogantes sobre la seguridad en propiedades de este tipo, donde el valor histórico y emocional a menudo supera al material.

En respuesta, un equipo de investigación de la policía francesa fue rápidamente desplegado al lugar, buscando pistas que pudieran desenmascarar a los responsables. Se recogieron huellas dactilares y muestras de ADN en una carrera contrarreloj para recuperar estos preciados vinos antes de que desaparezcan en el mercado negro o en colecciones privadas, lejos del alcance de la justicia.

Este suceso no solo es un golpe financiero para el Château du Viviers sino también un recordatorio de la vulnerabilidad a la que están expuestas incluso las bodegas más tradicionales y respetadas. La comunidad vinícola, unida en su pasión por el vino, siente profundamente esta pérdida, reflexionando sobre la importancia de proteger el legado y la integridad del vino.

Este robo, más allá de ser un acto de criminalidad, es un asalto al arte de la vinicultura, a la dedicación de aquellos que, como Arnould Lefébure, invierten su vida en crear vinos excepcionales. La esperanza de recuperar las botellas permanece, sostenida por la fe en el trabajo de las autoridades y en la singularidad de los vinos robados, cuya identificación puede ser la clave para su recuperación.

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