Bodegas sostenibles: una abrazo al planeta

¿Qué significa realmente ser una bodega sostenible?

Javier Campo

Viernes 27 de Octubre de 2023

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El tema de la sostenibilidad en el mundo del vino está en auge y cada vez más son las bodegas que integran acciones para poder incluirlo en su etiqueta o página web.

Decimos esto porque hay muchas bodegas que lo hacen desde hace muchos años y no tienen la necesidad comercial de contarlo porque están concienciados de base y no precisan publicarlo para vender más.  Pero conozcamos un poco más qué es eso de ser una bodega sostenible.

Básicamente es portarse bien con el planeta, pensando más en común que no en particular. Esto ya empieza hace muchos muchos años (no ahora) con la vitivinicultura ecológica y biodinámica. La no utilización de productos de síntesis, químicos, pesticidas, fertilizantes y todas esas cosas. Muchos abuelitos de bodegueros ya eran sostenibles antes de que se hubiese inventado el concepto actual que hoy intentamos explicar.

Los beneficios de una cubierta vegetal, la utilización de infusiones herbales, la reutilización de los hollejos u otros desechos de la elaboración del vino ya se incluían hace tiempo en las practicas de muchas bodegas que ya presentaban respeto por la tierra y su durabilidad. Mas adelante se han añadido el tema energético, especialmente con el tema de las placas solares o el aprovechamiento del agua de lluvia.

El tema social con respecto a la sostenibilidad y la generación de empleo ya no lo veo tan bonito como parece ser que lo pinten y la desertización y abandono de los jóvenes en zonas agrícolas son un hecho palpable. Prácticas como la vendimia manual parecen menos soportables económicamente y se recurre a tractores maravillosos que aplastan la tierra, emiten gases y gastan combustible, en bodegas que tienen esa supuesta certificación. Hay que decir que sí hay bodegas que lo intentan.

De hecho, muchos consumidores de vino tienen en cuenta ciertas prácticas sostenibles a la hora de elegir qué vino comprar, pero los gustos muchas veces tienen mayor fuerza y se elige ese que te gusta tanto, aunque sea menos ecofriendly. Solo tengamos en cuenta el tema de los tapones sin entrar en detalles, las etiquetas en papel no reciclado, el ya hablado tema de las botellas de cristal y la posibilidad de reutilizarlas o solo reciclarlas. Con estas tres cosas ya se podría escribir un libro y, sin duda, contribuiríamos mucho con el cuidado de la madre tierra.

Pero nuestro aplauso y reconocimiento a todas esas bodegas de muchos puntos de nuestra geografía que, aunque sea un poquito, están dando un abrazo al planeta.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos
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