Enoturismo: las mejores paradas para los amantes del vino

Vilma Delgado

Martes 14 de Marzo de 2023

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El vino es uno de los inventos más apreciados de la humanidad. Los antiguos griegos adoraron a Dioniso, y los romanos a Baco, precisamente por haber traído a Occidente esta bebida, que es un gran aliado de las comidas y la vida social. Nuestra civilización lleva siglos y siglos cultivando las vides y creando deliciosos vinos. Desde la poda, a la vendimia, al proceso de elaboración y embotellado, cada paso está profundamente arraigado en nuestra cultura, como lo muestran pinturas, mosaicos, esculturas y obras literarias. ¡Es la cultura del vino!

Se elabora vino no solo en la zona mediterránea, sino también en Centroeuropa, Sudáfrica, América, Australia… Conocer las distintas tipologías de vides, los distintos procesos de elaboración y de embotellamiento –¡e incluso de etiquetado!– en distintas partes del mundo es realmente interesante y un buen motivo para viajar. Consulta las distintas posibilidades y disfruta de los descuentos con los códigos promocionales Booking.

¡Amantes del vino, estáis de enhorabuena! El enoturismo está en auge. Cientos de empresas en el mundo se han especializado ya en este tipo de turismo para ofrecer experiencias completas.

¿Qué tours están más de moda en el turismo enológico? Hemos preparado un listado de posibilidades para ti. Y si buscas algo más específico, hecho a medida, ¡también es posible!

  • Ruta en la Rioja: el Rioja, como lo conocemos todos, es un clásico en nuestro país. Kilómetros y kilómetros de viñas, especialmente de vino tinto, crianzas y reservas, y también vinos blancos, para escoger según los gustos.
  • Ruta en la ribera del Duero: otro clásico, los vinos de la cuenca del Duero, una región más amplia, que recorre las provincias de Burgos, Segovia, Soria y Valladolid. Descubre las bodegas subterráneas, donde maduran los vinos de uva Tempranillo al amparo de los rigores del frío y del sol abrasador de la vieja Castilla. La tipología de vinos es variada, desde rosados a tintos.
  • Ruta del Ribeiro en Ribadavia, Orense: esta ruta está de moda. Las viñas del ribeiro crecen en las laderas del río Miño. El ribeiro es un vino joven y algo ácido. Es especialmente conocido el blanco, que se sirve en taza y que es ideal para acompañar los pescados y mariscos de las tierras gallegas. Visita los colleiteiros, o pequeñas bodegas, y disfruta de un entorno natural privilegiado. Además, son tierras termales y podrás aprovechar para alojarte en un balneario y relajar cuerpo y mente.  
  • Ruta de la Malvasía volcánica en Lanzarote: las islas Canarias también ofrecen vinos extraordinarios. Merece la pena acercarse a conocer sus variantes y su gastronomía. De particular interés son las plantaciones de viñedos en las tierras volcánicas de Lanzarote, donde el ingenio humano ha creado una viticultura particular. Este vino tiene un sabor único, por la tierra, la escasez de lluvia y los vientos atlánticos. Blanco o rosado, es un vino aromático y algo dulce.
  • Ruta del Txakoli en Álava: este vino blanco, afrutado y ligeramente espumoso del País Vasco, con el que se suelen degustar los típicos pintxos. Buenos paisajes, una gastronomía de lujo, productos artesanales y unos pueblos llenos de encanto y de historia. En esta ruta te sumergirás de lleno en Euskadi.
  • Ruta de la Garnacha, en Campo de Borja, en Zaragoza. Estos vinos siguen siendo algo desconocidos, aunque van ganando terreno por su calidad. Se cultivan distintos tipos de uva, pero la más conocida es la garnacha. Es un vino tinto con más cuerpo y de sabor intenso. Esta zona aragonesa es rica en cultura y en arte románico. Las posibilidades turísticas se amplían con las actividades deportivas en la zona del Moncayo. ¡Anímate a conocerla!
  • Ruta en Jerez de la Frontera. Quizá es una de las rutas más conocidas, con sus estupendas bodegas de jerez próximas a la costa gaditana. Este vino intenso, seco, que se sirve frío y es ideal para un aperitivo o para un postre.
  • Ruta del cava. Este vino espumoso bien merece una visita enológica. Las cavas del Penedés y de San Sadurní d’Anoia, con sus vinos brut, seco, semiseco y dulce deleitarán tu paladar.

Esta lista no es completa, y es que tenemos la suerte de vivir en un país con mucha riqueza vinícola. Además, el turismo enológico no se agota en nuestro país. Toscana, Borgoña o California, por ejemplo, son destinos turísticos muy en boga. El enoturismo es una experiencia muy conveniente, además, si tienes un negocio de hostelería, porque te permitirá conocer nuevos vinos, ampliar horizontes y estrechar lazos con bodegas, además de poder entablar amistad con colegas del sector. 

Las ofertas de enoturismo son muy variadas. Es posible hacer reserva de una cata de vinos, como pasar un día en una bodega o contratar una ruta de varios días, recorriendo toda una zona, degustando no solo vinos, sino también la gastronomía, en una experiencia sensorial que te cambiará por dentro y por fuera.

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