Terra Remota cumple 20 años entre viñedo, arte y arquitectura en el Empordà

La bodega de Sant Climent Sescebes refuerza su apuesta por la viticultura ecológica y el paisaje

Lunes 20 de Abril de 2026

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Terra Remota cumple 20 años entre viñedo, arte y arquitectura en el Empordà

Terra Remota celebra su 20 aniversario con un proyecto que ha unido vino, arquitectura y arte contemporáneo en Sant Climent Sescebes, en el Alt Empordà. La bodega, fundada por Marc y Emma Bournazeau, nació tras la adquisición de 40 hectáreas en 1999 y sacó sus primeros vinos al mercado en 2006. Desde entonces, se ha consolidado como una de las firmas más singulares de la D.O. Empordà por su relación con el entorno y por una forma de trabajar que pone el foco en la identidad del territorio.

La empresa recuerda que fue una de las primeras bodegas de la denominación en apostar por la viticultura ecológica. Su planteamiento se basa en el respeto por el paisaje y por la biodiversidad de la finca, que está completamente aislada y funciona como un ecosistema propio. En ese espacio conviven fauna y flora, y la bodega incluso produce su propia miel gracias a la instalación de colmenas.

El método de elaboración también forma parte de esa idea. Terra Remota trabaja por gravedad, de modo que la uva se transforma en vino sin bombas que alteren la materia prima. Cada parcela, de aproximadamente una hectárea, se supervisa de forma individual desde el viñedo hasta la vinificación y la crianza, con el objetivo de expresar al máximo la personalidad de cada zona.

La bodega ha construido además una identidad muy ligada a la cultura. En colaboración con la galería Clément Cividino, ha convertido los viñedos en un espacio para la arquitectura nómada. Los visitantes pueden participar en catas y picnics rodeados de piezas históricas como la Casa de Emergencia de Jean Prouvé y la Casa Tropical de Fernand Fillo. Estas estructuras conviven con una bodega diseñada para reducir el impacto visual en el paisaje y aprovechar las condiciones naturales para la vinificación.

Ese proyecto arquitectónico fue reconocido en los Premis d’Arquitectura de les Comarques de Girona. La integración entre edificio, viñedo y entorno ha sido una de las señas de identidad de Terra Remota desde sus inicios, con una voluntad clara de no imponer la construcción sobre el terreno, sino de adaptarla a él.

En los últimos años, la bodega ha reforzado su compromiso medioambiental con medidas orientadas a reducir su huella de carbono. Entre ellas figuran el uso de botellas más ligeras y embalajes de menor impacto. También ha incorporado un cierre artesanal y manual con cera natural biodegradable, una solución que busca combinar funcionalidad y respeto por el entorno.

Marc Bournazeau resume así el aniversario: “Celebrar estos 20 años supone mirar atrás con orgullo y ver cómo aquel paisaje virgen se ha convertido en un refugio de biodiversidad y excelencia. Este aniversario representa la madurez de nuestras viñas y la reafirmación de nuestro compromiso: seguir elaborando vinos que sean la expresión pura de este suelo granítico, respetando siempre los tiempos de la naturaleza y el legado cultural de nuestra tierra”.

Más allá de la bodega, Terra Remota se ha consolidado como un espacio de encuentro cultural. Su biblioteca, con más de 2.000 libros especializados en arte, y su sala de barricas, presidida por una escultura de Jaume Plensa, reflejan una manera de entender el proyecto en la que la cultura forma parte de la experiencia del visitante.

La finca impulsa también actividades como la Festa d’Estiu y experiencias de enoturismo que combinan naturaleza, vino y gastronomía. Esa oferta completa la propuesta de una bodega que ha querido ir más allá de la elaboración de vinos y construir un relato propio en torno al territorio, la arquitectura y la creación artística.

Con motivo de este aniversario, Primeras Marcas, distribuidora oficial de Terra Remota en España, organizó junto a la bodega un showroom exclusivo en Barcelona. El encuentro se celebró el pasado 13 de abril en el espacio que albergó los despachos de los arquitectos Pepe Cortés y Nacho Ferrer, responsables del diseño de la bodega. Asistieron Marc y Emma Bournazeau, así como la enóloga Edith Soler, en una cita que reunió a profesionales del sector y medios de comunicación para poner en valor la evolución del proyecto.

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