Viernes 24 de Abril de 2026
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España está preparando a sus empresas para la aplicación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y la India, que el Gobierno prevé que entre en vigor en 2027. El objetivo es que los exportadores lleguen con información suficiente sobre un mercado amplio, pero también exigente, y puedan aprovechar la rebaja de aranceles prevista para varios productos agroalimentarios y de bebidas.
El pacto fue cerrado en enero y ahora sigue su tramitación política y jurídica. En el Ejecutivo dan por hecho que el proceso se completará el próximo año, una vez que ambas partes lo ratifiquen y lo firmen de forma definitiva. Desde el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa y desde las oficinas comerciales se ha trasladado a las compañías que no conviene esperar al último momento, porque el acceso a ese mercado requerirá conocer bien las normas aduaneras, los códigos arancelarios y las reglas de origen.
La India es el país más poblado del mundo y concentra cerca del 18% de la población del planeta. Para Bruselas, el acuerdo abre uno de los mayores accesos comerciales logrados hasta ahora con un socio exterior. Para España, supone una vía para ampliar ventas en sectores como el aceite de oliva, el vino, los dulces, la cerveza o algunas frutas y hortalizas, aunque las autoridades comerciales insisten en que no se trata de un mercado sencillo.
El director general de Política Comercial del Ministerio de Economía, Julián Conthe, explicó en una sesión virtual organizada por ICEX que el acuerdo permitirá reducir o eliminar aranceles muy altos en un mercado que mantiene una fuerte protección en varios sectores. Según dijo, la oportunidad existe, pero las empresas deben prepararse ya para poder entrar con opciones reales cuando el texto empiece a aplicarse.
El acuerdo entre la UE y la India se ha cerrado en tres tratados. El principal es el comercial, que concentra el grueso de las medidas. A él se suman otro sobre protección de inversiones y un tercero sobre indicaciones geográficas y denominaciones de origen. En el caso del comercio, el texto prevé eliminar aranceles en torno al 90% de los productos, aunque deja fuera sectores sensibles para ambas partes.
Entre las rebajas previstas figuran algunas especialmente relevantes para la industria alimentaria española. El pan y los dulces pasarían de un arancel del 50% a cero; la maquinaria general, del 44% a cero; y el aceite de oliva, del 40% a cero. En la fase final de aplicación del pacto, la carga arancelaria sobre el vino bajaría del 150% actual al 20%, según datos procesados por ICEX. Esa reducción sitúa al sector vitivinícola entre los que pueden ganar más margen para competir en ese mercado.
La Oficina Comercial española en Nueva Delhi ha pedido a las empresas que no subestimen las dificultades. Su consejero económico, Gonzalo Navarro, ha señalado que España tiene ventajas para aprovechar esta apertura, pero también ha advertido de que la preparación técnica será necesaria desde ahora. Entre otros aspectos, ha citado la importancia de revisar códigos arancelarios y reglas de origen antes de intentar vender allí.
El acuerdo excluye los lácteos y los cereales por su carácter estratégico para la India. También deja fuera los productos cárnicos por sensibilidades religiosas. En materia sanitaria, se mantienen los estándares europeos de seguridad alimentaria. Esa combinación hace que el texto abra oportunidades en algunos segmentos concretos, pero sin alterar por completo las barreras que siguen protegiendo parte del mercado indio.
Las cifras actuales muestran que el intercambio entre España y la India sigue siendo limitado en alimentos, bebidas y tabaco. En 2025, las exportaciones españolas a ese destino alcanzaron 76 millones de euros, mientras que las importaciones sumaron 409,67 millones, según datos de balanza comercial citados por ICEX. El saldo es negativo para España y refleja una relación comercial todavía pequeña si se compara con otros mercados exteriores.
Dentro de las ventas españolas a la India sobresale el aceite de oliva, con 34,8 millones de euros; después aparecen las bebidas, con 11,69 millones; y las frutas, hortalizas y legumbres, con 9,2 millones. En sentido contrario, entre las compras figuran productos pesqueros por valor de 199 millones; frutas, hortalizas y legumbres por 84,4 millones; y azúcar, café y cacao por 50,2 millones.
El Gobierno considera que este acuerdo llega en un momento favorable para la UE por la situación comercial internacional y por la presión arancelaria procedente de Estados Unidos. En Bruselas ven en este pacto una forma de reforzar su posición exterior mientras avanza una negociación compleja con un socio que combina gran tamaño de mercado con fuertes barreras internas.
Antes de su entrada en vigor aún quedan pasos formales. El texto debe recibir el visto bueno del Consejo y del Parlamento Europeo, además de pasar por la ratificación india. Las previsiones manejadas por el Ejecutivo apuntan a una aplicación en 2027 si no surgen retrasos en ese recorrido institucional. Mientras tanto, Economía e ICEX han empezado a trasladar información a las empresas para que lleguen preparadas cuando se abra esa nueva etapa comercial.
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