Las cervezas artesanas no regalan terrazas

Javier Campo

Miércoles 18 de Agosto de 2021

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En verano, probablemente la bebida alcohólica más consumida sea la cerveza. En España nos zampamos más de 40 millones de hectolitros al año aproximadamente de los cuales, menos de un 2% son cervezas artesanas.

No hace muchos días escuchaba con estupor como un señor que iba a abrir un bar (que, aunque no lo parezca, esto pasa en plena pandemia), le decía a un productor de cerveza artesana que, si le compraba su cerveza, le tenía que montar la terraza. El productor me miró y antes de soltar una risa incontenible, le deseo buena suerte, se levantó y se fue.

Lo curioso, es que el que va a hacer de restaurador (que no lo es, solo va a abrir un bar) estaba un tanto indignado y comentó que, si una cerveza "normal" le costaba 50 céntimos de coste y le daba material para su bar, como una que costaba 1,5 € de coste no le regalaba nada. Le parecía inaudito.

Explicar los costes y los beneficios de una cervecería industrial y los de una artesanal hubiese sido totalmente estéril. De todas manera, caer en la "ayuda" que da una empresa de cerveza industrial en forma de sillas, mesas, sombrillas, servilleteros y camisetas, además de barriles sin cargo, no siempre sale tan a cuenta. Es como una hipoteca en la que los intereses no los ves, pero están.

Es cierto que las cervezas industriales son más "fáciles" pero, sobre todo, son más baratas. Y eso que, en España, cada vez conocemos más el mundo de la cerveza artesana. Un mundo que no puede competir con las enormes campañas de márketing que se ven en forma de anuncios de televisión de esos que te tocan la fibra (porque van a tocar la fibra) o de los precios e instalaciones que son objeto bares y restaurantes.

Es flipante que un restaurante tenga una cuidada carta de comida, una selecta carta de vinos y tenga una cerveza industrial de tirador porque le ha regalado el atril de la entrada y un neón. Eso sin contar con los rapeles o con las aportaciones iniciales. Claro que a cambio de eso se pide una exclusividad y una temporalización. Así es imposible que las cervezas artesanas puedan entrar en el "mercado" de muchos locales.

Pese a todo, hay algunos irreductibles que son defensores de la cerveza artesana y ofrecen una extensa gama de cervezas a sus clientes sin necesidad de tener que venderse (o, dicho de otro modo, dejarse ayudar) a una de las marcas industriales de cerveza de la zona. Porque esto va por zonas. Si nos vamos a Andalucía, es una marca. Si vamos a Madrid, otra y si vamos a Cataluña, pues otra. Y a ello añadimos las marcas internacionales que absorben cerveceras de aquí formando enormes holdings.

Fijaros que pedazo de historia hay detrás de una caña.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos
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