Querida Garnacha,

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Viernes 18 de Septiembre de 2020

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Esta carta es para decirte que me gustas de verdad y que me haces pasar ratos muy agradables e incluso felices. Sé que hay gente que aún te denosta pero eso es porque no te conocen o te conocen poco solo de oídas. Cuando hablo de ti me gusta recalcar tu origen, el más reconocido, en las duras y áridas tierras al sur-oeste de Zaragoza  en el centro de Aragón (España), aunque llegaste de remotas islas en el Mediterráneo cuando se estaba escribiendo la Historia.

Hago hincapié porque siempre hablo mucho de ti a españoles y extranjeros, les he contado lo fuerte y poderosa que eres, lo que resistes a los climas extremos, cómo creces en lugares secos, escondidos y desérticos. Me gusta explicar, cuando hablo de ti, que tienes que ser domada y mezclada, a veces, para darte suavidad y cierta "amabilidad" porque cuando estás sola puedes resultar demasiado potente y llena de fuerza, cosa que hay personas que adoran. Por eso, con el paso del tiempo al conocerte mejor, he visto que te están recuperando y cultivando en muchos lugares de España otorgándote un trato diferente con el objetivo de sacar la finura y frescura que tan bien escondes bajo esa oscura piel. Ya sabes que en general la gente está habituada a sensaciones más universales y tu eres única y especial. No lo olvides.

Te he visto crecer, madurar y envejecer para poder llegar a muchos rincones, haciendo grandes esfuerzos que no todas estaban dispuestas a asumir. En ocasiones has sido re-conducida para crecer correctamente y cuando has llegado a vieja, en solitario, te han mimado para dar lo mejor de ti.

Ya de joven te llevaron por muchos países del mundo, principalmente a las orillas del Ródano en Francia y te adaptaste muy bien desarrollando otra personalidad. Y te llamaron "Grenache" oh la la!. Por eso, cuando cuento que tu nombre original es GARNACHA alguno me mira con los ojos como platos y dice: "Really?, I didn´t know!" En el fondo les comprendo porque la etiqueta "Made in France" siempre ha vestido más.

Pero bueno, también has cruzado mares y océanos llegando a las antípodas y te adaptaste bien aunque tu rasgo potente aragonés se diluye allí, como quien emigra a una tierra lejana y va perdiendo su verdadera identidad al adaptarse al nuevo clima, al suelo, a las costumbres.....a las personas.

Por eso, desde aquí te escribo para recordarte que en muchos lugares de este mundo globalizado se te va reconociendo y queriendo, poco a poco, con tu nombre Garnacha y tus dos apellidos Aragón España.

Esperando seguir a tu lado, te deseo salud, mucha salud y que nos sigas brindando momentos inolvidables porque la vida sabe mejor con vino!!

Un artículo de Susana Munilla
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