La práctica de escanciar la sidra (sin salir de casa)

Javier Campo

Lunes 16 de Marzo de 2020

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Otra de las muchísimas cosas que se pueden hacer en periodo de #QuédateEnCasa es el escanciado de la sidra, una práctica en desuso desde que han aparecido ciertas bebidas de manzana en bares y restaurante

Que sí. Que ahora están cerrados los bares y los restaurantes. Pero, como tampoco vamos a conducir, podemos aprovechar a tomarnos una botella de sidra en casa. Hablamos de sidra y no de bebida aromatizada con manzana y alcohol tal y como se ha puesto de moda en formato de botellín o tirador.

Empecemos por saber que, la sidra es una bebida fermentada del jugo de manzana o de pera. A partir de ahí podemos encontrar tres tipos de sidra:

  • La natural, sin filtrar y que necesita ser escanciada.
  • La natural, filtrada y estabilizada que no necesita ser escanciada.
  • La natural, espumosa y que su carbónico viene de su propia segunda fermentación.

Después, las podemos encontrar con azucares o carbónicos añadidos, con más o menos alcohol, aromatizadas, con sabores añadidos, etc.

Para poder practicar el escanciado de la sidra (en casa) es recomendable escoger el primer tipo, es decir, la natural sin filtrar. La escanciaremos y beberemos en un vaso de sidra (que se llama así por algo). El acto de escanciarla desde lo alto, además de que añade un componente de espectacularidad tiene como objeto que, al golpear el chorro de sidra en el canto del vaso, se liberan los aromas endógenos al contacto con el aire y así, expresar todo el potencial de esta bebida.

Materiales Necesarios

  • Una (o varias) botella de sidra natural.
  • Vaso de sidra (no vale el de la Nocilla)
  • Barreño para evitar que el suelo se quede pegajoso
  • Rollo de plástico en su defecto
  • Otra persona que lo grabe en el móvil y lo cuelgue en las redes
  • Cubo y fregona para recogerlo todo después

Avisados ya de que escanciar sidra no es fácil (tal y como tampoco lo es venenciar Jerez). Salir al balcón para que te vean y graben los vecinos. Abrir la botella y sujetarla con un brazo en alto, mientras que el otro está opuestamente abajo. Empezar a dejar caer la sidra desde la botella al vaso de tal manera que tiene que dar en el canto del vaso, ni en el centro del vaso, ni en la mano, ni en el barreño. Obviamente, debe caer algo en el interior. Pero no mucho. De ahí lo de beberse un culín de sidra (porque todo lo demás cae fuera).

Para los que ni practicando durante estos quince días les sale el tema, existen bombas y tapones de escanciado y si no, siempre nos quedará la sidra espumosa que te ha sobrado de la cesta de navidad.

Un poco de humor amigos. Mil abrazos y mis respetos para mis amigos y hermanos de Asturias y Euskadi.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos
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