Gracias Julen

Enrique López – Winy Fog

Lunes 28 de Enero de 2019

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En estos días, el suelo de la comarca de la Axarquía ha vuelto a ser trabajado por héroes. En estos días, el suelo de la comarca de la Axarquía ha vuelto a ser escenario de un combate por la vida

La vid es una planta de lucha, de combate, de supervivencia. Guerrera y combativa, no necesita suelos fértiles y con exceso de nutrientes para producir frutos de calidad. Todo lo contrario, prefiere retarse a aquellas tierras que se lo ponen difícil, que le proporcionan poca cantidad de "comida", y que juegan a esconderle ésta en las profundidades de los campos.

En terrenos arenosos, calcáreos, arcillosos, volcánicos, pizarrosos, calizos..., las raíces de esta planta combaten en condiciones poco favorables, con escasez de materia orgánica para su crecimiento. Y ahondan en la tierra, buscando su alimento, ese que tiene que hacer crecer las uvas de cada añada en la cantidad suficiente para que la calidad sea la adecuada. Y, con el apoyo del viticultor y de las condiciones climatológicas, gana cada año este combate de resistencia, de conservación, de vida. Un combate interno, subterráneo, invisible pero fundamental para la elaboración de vinos de clase y carácter.

En la Axarquía, la comarca más oriental de la provincia de Málaga, esta lucha por la vida entre la planta y la tierra se remonta a tiempos de griegos y fenicios, que ya enseñaron a los malagueños de la época a plantar y podar las vides. De esta forma, el vino en la comarca es historia, modo de vida, memoria y supervivencia.

Su terreno pizarroso, duro y poco fértil, dificulta el desafío de la vida para los viñedos de la zona. La pobreza y poca materia orgánica de estos suelos son fundamentales en el posterior carácter del vino resultante y se expresa en aromas minerales y complejidad en el sabor.

Y si el crecimiento, desarrollo y mantenimiento de la planta no fuera suficiente desafío, a toda esta dificultad se le suma el modo de vendimiar. Viñedos plantados en abruptas laderas sin abancalar, con desniveles en algunos casos de más del 70%, donde la mecanización es muy difícil por no decir imposible y todo el trabajo ha de hacerse a mano y con la única ayuda de mulos para el transporte de la uva. En la Axarquía el concepto de viticultura heroica adquiere un pleno significado.

Un terreno, pues, acostumbrado a ser trabajado por héroes. Profesionales, expertos en su materia no conscientes de la proeza de su labor. Gente sencilla y humilde que solo piensa en hacer su trabajo sin valorar que ese trabajo no está al alcance de cualquiera.

En estos días, el suelo de la comarca de la Axarquía ha vuelto a ser trabajado por héroes. En este caso no vendimiadores ni viticultores, sino mineros, guardias civiles, bomberos, voluntarios y todos aquellos profesionales que han luchado sin descanso por la vida de un pequeño.

En estos días, el suelo de la comarca de la Axarquía ha vuelto a ser escenario de un combate por la vida. Y aunque Julen ya no esté con nosotros, su lucha no ha sido una derrota. Su victoria está en la unión, la solidaridad, el afecto, la participación, el apoyo, la fraternidad y el amor que ha despertado en el mundo entero. Sentimientos que significan vida.

Desde hoy, cada añada del vino malagueño tendrá un toque cándido, notas de suavidad y cariño, matices de apego y ternura y aromas a inocencia y solidaridad. Y carácter, mucho carácter.

Gracias Julen por todo lo que has hecho por nosotros.

Enrique López
Licenciado en Economía y Sumiller profesional.

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