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El Rosado de una Noche

Javier Campo

Miércoles 28 de Febrero de 2018

Leído › 1706 Veces

Casi parece el título de una película pero es el apellido del vino que nos ocupa hoy: el 7L de Bodegas La Legua

Situémonos. La Legua está en Valladolid bajo el amparo de la D.O. Cigales. Hará unos trescientos años (palmo arriba, palmo abajo) las tierras vallisoletanas, ya conocidas por las riquezas de sus vinos fueron "visitadas" por José Bonaparte el cual probablemente, fue uno de los más famosos de la época en probar los vinos de La Finca de La Legua. Lo de Pepe Botella no está tan claro si fue por su "afición" a terminarlas, o por el tema de los impuestos en el alcohol.

Anécdotas aparte, La Legua aglutina y rezuma historia en sus instalaciones abiertas en 1997 por la familia Fernández Marcos. Uno de sus herederos, Gonzalo, es el responsable actual de la misma y le acompaña en la parte técnica el enólogo Carlos Ayala el cual se ha propuesto que los vinos de La Legua lleguen a las cotas más altas.

En primera instancia, La Legua se ha centrado en los vinos tintos, pero ahora, entre otros proyectos, han querido apostar por un rosado. El 7L.

Un número por cada una de las 7 parcelas de donde proceden las uvas con las que se elabora. Tempranillo, garnacha y cabernet sauvignon. Una vez recolectada la uva, se ha sometido a un proceso de maceración durante una noche a baja temperatura para extraer el máximo potencial  aromático.

Su color seductor de rosa invita a probarlo mientras cae en la copa. Frutos rojos  y melocotón en nariz. Que mezcla ¿no? Como si se hubiesen unido un blanco y un tinto. En boca es fresco y largo.

Yo lo he acompañado con un tartar de langostinos y mango. Una delicia.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos

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