¿Se sobrestima el maridaje?

Luis Expósito García

Lunes 23 de Mayo de 2016

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¿Que parte del maridaje es sólo marketing? Desnudamos el maridaje de vinos para mostrar cuánto hay de cierto y cuánto forma parte de técnicas comerciales

El gran economista John Maynard Keynes fue muy criticado una vez por cambiar de parecer y respondió que cuando las realidades cambian él lo hace. ¿Qué hacéis vosotros?

Ese también parece ser el caso de la práctica muy establecida del maridaje. Hay pruebas concretas de que esta práctica ha cambiado. No cabe duda de que el maridaje de vino es interesante, pero en su justa medida.

Una de las pruebas existentes contra esta práctica tan rígida es una encuesta llevada a cabo por la firma Encirc en 2014, en la cual solo el 22% de los encuestados reconocía maridar vino con comida. En contraste, un 57% reconocía que bebía cualquier vino que le gustara con su comida. En resumen, alrededor de un quinto de los clientes tienen algo de interés en el tema mientras que a más de la mitad ni les interesa.

Existe otra prueba detallada consistente en un trabajo escrito por Gerard Basset (MW), que había investigado los gustos de los usuarios entre tres guías de vinos para su Máster en Administración de Empresas. La guía basada en el maridaje no fue la favorita, siendo la ganadora la que describía los vinos y sus sabores. Esto tiene una especial resonancia ya que el momento puede ser considerado como el contexto ideal para el maridaje, dado que los entrevistados estaban a punto de comer y por lo tanto podría considerarse que estaban más receptivos a tales recomendaciones de la guía de maridajes. Aun así, el maridaje tuvo un interés secundario.

Como anécdota,también es de interés comentar que el responsable de la sección de vino de una filial de un importante supermercado, que llevaba trabajando allí más de 25 años, aseguró que los clientes rara vez preguntaban acerca del maridaje. Como en la investigación de Basset, estaban interesados sobre todo en el sabor. Tales observaciones tienen cierta validez ya que este trabajador de supermercado habla en un día con más clientes que con los que habla la mayoría de la gente que se dedica a la industria vinícola en toda su vida.

Sin lugar a dudas la idea del maridaje es muy plausible y tiene sentido lógico, particularmente para aquellos en la industria del vino, aunque no todos. Lisa Perrotti, directora de The Wine Advocate comentó que no merece la pena considerarlo. No obstante, hay muchos en la industria vinícola que se ven seducidos por el maridaje al utilizarlo como una herramienta principal de ventas, a pesar de los indicios aparentes existentes en contra.

Beltrán Domecq, bodeguero y presidente de la DO Jerez, es un gran defensor de éstos vinos con amplios conocimientos en este tema. Sin embargo, en su libro 'El Jerez y sus misterios' alaba las cualidades de los maridajes más desconocidos y extraños de estos vinos generosos. Elecciones extravagantes e inaccesibles para la mayoría de la gente, que pueden funcionar mejor que los maridajes tradicionales, algo que como hemos visto no suele llamar la atención entre los consumidores.

Todo esto podría servir como una advertencia útil para la tendencia de aquellos en el sector que se ven seducidos por su propia pasión por el vino, excluyendo las verdaderas preferencia del consumidor corriente al que parece no emocionarle tanto el tema del maridaje. El inconveniente es que el que paga es éste último, por lo que el maridaje se convierte en una disciplina necesaria más que una opción.

maridaje vino

Parece ser que existe una contradicción lógica en el enfoque del maridaje de vino. Se espera que, cuando se considera realizar el maridaje, la mayoría de vinos sean capaces de ofrecer una amplia y extensa variedad de platos a los que podrían complementar. Las recomendaciones individuales tienen el peligro de que se centran solo en un punto desde la perspectiva vinícola, teniendo como consecuencia imprevista dejar otras opciones atrás.

La cuestión principal en relación al maridaje es saber que fue primero: ¿El maridaje o su uso como herramienta comercial?. Teniendo en cuenta la evidencia, todo apunta a que acompañar vino con comida es un hecho natural, tradicional y cotidiano que el interés comercial, de manera inteligente por otro lado, ha hecho propio mediante un proceso de 'ósmosis'.

Es posible que pronto nuevos estudios aporten más pruebas que apoyen la eficacia que tiene el maridaje en el marketing, al menos para que así podamos despojar este ritual de mitos o falsas creencias puramente comerciales, y conseguir mejorar el marketing para ofrecer la mejor experiencia gastronómica al consumidor.

Luis Expósito García
Profesor y escritor
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