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La importancia del diseño y del packaging para el marketing del vino

Francesca Mandolini

Jueves 26 de Febrero de 2015

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La degustación del vino y la elección de uno frente a otro, como es bien sabido, no se basa solo en las propiedades organolépticas sino en múltiples factores que ponen en juego a todos los sentidos: la vista, el olfato, el tacto y hasta al oído

Numerosos estudios han demostrado que el consumidor, en muchos casos, está más atraído por la marca y estética que rodea a la botella que por la propia información del vino (que contiene añada, tipo de uva, graduación alcohólica, región, productor, etc.) y en muchos casos está incluso dispuesto a gastar un poco más por una botella que le resulta especialmente atractiva que por una clásica buena botella de vino.

Este fenómeno se potencia con la internacionalización de los vinos y se hace especialmente funcional si nos alejamos un poco de los “localismos” y pensamos más en un mercado global, que comprende nuevos y fuertes mercados (China o Rusia por ej.) donde no existe una arraigada tradición en el consumo del vino: quién conoce el nombre de un vino (es decir, su marca) mira a los nombres a la hora de elegir, pero la mayoría se fijara en el aspecto general, en sensaciones más emocionales sobre la etiqueta o el diseño.

En el escenario anteriormente descrito se hace clave proteger los signos que nos ponen en valor, identifican y diferencian de la competencia por lo que el registro y la vigilancia de marca vigilancia de marca es muy importante y la base de una protección global de los Derechos de Propiedad Industrial de aquellas bodega que pretende comercializar su vino y construir una estrategia de negocio fuerte.

No menos importante es la protección del aspecto estético de las botellas a través de un registro del diseño de la misma.
Para llegar a entender la importancia del diseño y del packaging para el marketing del vino, podemos, en términos generales, dividir a los consumidores en dos “macro categorías”:

  • 1. Los expertos: son aquellos que saben todo sobre vinos y viñedos y son más propensos a elegir un vino basándose en la notoriedad de la zona de producción tipo de uva, o de la denominación de origen, es decir, su marca y todo lo asociado a la misma.
  • 2. Los que saben poco o nada sobre vinos. Estos consumidores, que se enfrentan con un mercado siempre más amplio y global, acabarán confiando en la botella cuyo diseño y etiqueta no solo cumpla con su función y exigencias legales sino que aporte un valor más llamativo y cuidado en el detalle.

Así pues la eficacia comunicativa y de imagen de la etiqueta junto con un diseño “rompedor”, jugarán un papel fundamental en reforzar la marca de cualquier vino. La botella (su forma, color y etiqueta) ofrece de inmediato al consumidor una percepción del producto tanto si es experto como si no. 

Muchas bodegas ya han empezado a apostar por ello, y es interesante recordar que enfrentarse al vasto mundo de los mercados sin la adecuada protección del diseño en el que tanto se ha apostado, puede ser un error grave pues pone en riego el esfuerzo e ilusión depositado en nuestro producto.

Diseño y packaging del vino: ¿Por qué el registro es importante?

Desde luego, tanto en el caso de un gran productor internacional como en él de una bodega que acaba de empezar, a parte obviamente de la calidad del vino, el packaging y el diseño del mismo es un elemento clave a la hora de la venta.

El dar con el diseño adecuado conlleva el riesgo, comprensible, de encontrarse muy expuesto a copias ilícitas por parte de terceros. Entonces, ¿Cómo nos protegemos? O mejor dicho, ¿Cuál es la modalidad registral más adecuada?

Tanto en el caso de protección del propio diseño de la botella, como de la etiqueta y del packaging, el registro de diseño industrial es la base para enfrentarse al mercado con un respaldo legal (puesto que el diseño industrial protege formas tridimensionales, bidimensionales y una combinación de ambos).

Esta modalidad de registro otorga a su titular un derecho exclusivo a prohibir la reproducción o imitación no autorizadas por parte de terceros de su diseño, además de la fabricación, venta o importación no autorizada de cualquier producto en el que esté incorporado dicho diseño.

En conclusión, puede decirse que en los últimos años el panorama competitivo del sector vitivinícola se ha enriquecido y ahora es un sector internacional y complejo. En este panorama la adecuada protección de la marca, diseño y packaging del vino es fundamental, y el complemento legal imprescindible al uso racional de los recursos de marketing necesarios para alcanzar el éxito de una bodega.

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