La OMC anticipa una expansión del comercio mundial gracias al sector digital

La organización advierte que los conflictos y los precios de la energía amenazan el crecimiento previsto para 2026 y 2027

Lunes 23 de Marzo de 2026

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WTO Predicts Global Trade Growth Will Slow Sharply in 2026 After AI-Driven Surge

La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha publicado su informe anual sobre las perspectivas y estadísticas del comercio mundial. Según el documento, se espera que el comercio mundial de mercancías y servicios registre un crecimiento superior al previsto en 2025, impulsado principalmente por la demanda de productos relacionados con la inteligencia artificial. Sin embargo, los economistas de la OMC prevén una desaceleración para 2026, cuando el crecimiento del comercio mundial de mercancías podría situarse en el 1,9%, frente al 4,6% estimado para 2025.

El informe señala que este aumento en 2025 se debe al auge del comercio de productos necesarios para la inteligencia artificial y a la anticipación de importaciones para evitar nuevos aranceles. Para 2027, la OMC prevé que el volumen del comercio mundial de mercancías crezca un 2,6%. En cuanto al comercio de servicios comerciales, se estima que crecerá un 5,3% en 2025, bajará al 4,8% en 2026 y volverá a acelerarse hasta el 5,1% en 2027. En conjunto, el comercio de bienes y servicios aumentará un 2,7% en 2026, frente al 4,7% previsto para el año anterior.

La OMC advierte que estas previsiones podrían verse afectadas por factores externos. El conflicto actual en Oriente Medio es uno de los principales riesgos identificados. Si los precios de la energía se mantienen elevados debido a esta situación, el crecimiento del comercio podría reducirse aún más. El informe indica que una hipótesis con precios altos del petróleo crudo y gas natural licuado durante todo 2026 recortaría el crecimiento previsto del PIB mundial en 0,3 puntos porcentuales y reduciría la previsión sobre el comercio en 0,5 puntos porcentuales ese año. En este escenario, el volumen del comercio de mercancías solo crecería un 1,4% y el comercio de servicios lo haría a un ritmo más lento del 4,1%.

Ngozi Okonjo-Iweala, directora general de la OMC, ha explicado que las perspectivas actuales reflejan la capacidad de adaptación del comercio internacional gracias a los productos tecnológicos y los servicios digitales. También ha señalado que las cadenas de suministro han sabido adaptarse y que no se ha producido una escalada generalizada de represalias arancelarias. Sin embargo, ha subrayado que las previsiones están sometidas a presión por el conflicto en Oriente Medio y por posibles aumentos prolongados en los precios de la energía. Estos factores pueden tener efectos indirectos sobre la seguridad alimentaria y aumentar los costes para consumidores y empresas.

El informe también analiza cómo las tensiones geopolíticas afectan a sectores clave como la agricultura. El bloqueo del estrecho de Ormuz ha alterado los suministros mundiales de fertilizantes. Aproximadamente un tercio de las exportaciones globales de abonos pasan por esta vía marítima. Países como India, Tailandia y Brasil dependen del Golfo Pérsico para importar entre el 35% y el 70% de su urea. Además, los Estados del Golfo tienen una alta dependencia exterior para productos básicos como arroz (75%), maíz, habas de soja y aceites vegetales (más del 90%). Si estos productos tuvieran que transportarse por rutas alternativas debido a bloqueos o conflictos regionales, sus precios aumentarían.

Los economistas de la OMC consideran que las previsiones podrían mejorar si el conflicto termina pronto y si continúa la demanda relacionada con la inteligencia artificial durante 2026 y 2027. En ese caso, el crecimiento del comercio mundial de mercancías podría subir hasta un 2,4% en 2026 y alcanzar un 2,7% en 2027. No obstante, también existe la posibilidad de que persistan los riesgos tanto al alza como a la baja si los precios energéticos siguen siendo altos o si se mantiene el dinamismo comercial.

Por último, la OMC recomienda mantener políticas comerciales estables y fortalecer las cadenas logísticas para amortiguar posibles impactos negativos sobre la economía mundial. La organización insiste en que unas reglas claras pueden ayudar a reducir incertidumbres y proteger tanto a consumidores como a empresas ante posibles fluctuaciones derivadas de factores externos como conflictos armados o cambios bruscos en los precios internacionales.

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