La dieta mediterránea se asocia a mejor salud emocional

Un estudio con 2.751 adultos españoles vincula también el vino moderado con más bienestar

Miércoles 27 de Mayo de 2026

Compártelo

Leído › 1190 veces

Dormir bien, mantener relaciones sociales satisfactorias, hacer actividad física y seguir una alimentación equilibrada son algunos de los factores que se relacionan con el bienestar emocional. La ciencia apunta cada vez más a que la salud emocional no depende de un único hábito, sino de un estilo de vida completo.

Un nuevo estudio realizado por investigadores españoles y publicado en la revista científica Preventive Medicine Reports concluye que las personas con mayor adherencia a la dieta mediterránea, cuyo patrón de alimentación incluye el consumo moderado de vino, presentan mejores indicadores emocionales y hábitos de vida más saludables.

La investigación se ha realizado sobre 2.751 adultos de 14 ciudades españolas y ha analizado la relación entre alimentación, emociones, bienestar subjetivo y estilo de vida. Según los autores, la ansiedad también mostró una reducción moderada en los grupos con mayor adherencia al patrón mediterráneo.

Además, los participantes con mayor seguimiento de este modelo alimentario practicaban casi el doble de horas de deporte semanal, dedicaban más tiempo a cocinar en casa y mantenían una vida social más activa, con mayor frecuencia de reuniones sociales. También declaraban una mayor satisfacción vital y una mayor sensación de felicidad.

El estudio analizó también el impacto del consumo de vino incluido en la dieta mediterránea y encontró que su consumo se correlacionaba de forma moderada con el bienestar emocional. Esa relación se vinculaba asimismo con la socialización, la felicidad y la satisfacción vital.

El vino se consumía con mayor frecuencia con pescado y marisco y se relacionaba con mayor actividad física, mejor aprovechamiento del tiempo y menor ansiedad, según la nota difundida por la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN).

Los autores subrayan que no solo importa cuánto y qué se consume, sino también cómo, cuándo y en qué situación. Por ello, el patrón de consumo moderado de vino durante las comidas se ha asociado en numerosos estudios a una reducción del riesgo cardiovascular.

FIVIN remarca que los beneficios observados del vino se asocian exclusivamente a consumos moderados y que nunca deben servir para promover el inicio de su consumo en personas abstemias. La entidad añade que existe evidencia de que el consumo abusivo y los episodios de atracón afectan negativamente a la salud, aumentan el estrés fisiológico y deterioran el equilibrio emocional.

La fundación defiende un consumo moderado de vino asociado a las comidas, preferentemente dentro de la dieta mediterránea y de un estilo de vida saludable, en el que el ejercicio, la moderación y la socialización tienen un papel importante.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 1190 veces