Miércoles 27 de Agosto de 2025
Leído › 2702 veces

Las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea sobre los aranceles a productos agroalimentarios, incluido el vino, siguen abiertas. Actualmente, el vino europeo e italiano, junto con otros productos, está sujeto a un arancel del 15% para entrar en el mercado estadounidense. Sin embargo, tanto fuentes europeas como estadounidenses señalan que aún existe la posibilidad de que estos productos sean incluidos en la lista de exenciones de aranceles recíprocos.
La situación se ha dado a conocer tras una declaración conjunta emitida por Estados Unidos y la Unión Europea en los últimos días. En ella se recogen las normas actuales que rigen el comercio entre ambos bloques. En Estados Unidos, la US Wine Trade Alliance ha subrayado que todavía hay margen para negociar. La organización ha recordado que el vino es fundamental para cientos de miles de empresas estadounidenses, desde restaurantes y comercios hasta importadores y distribuidores en todos los estados. Según sus portavoces, muchas empresas familiares dependen de los ingresos generados por la venta de vino europeo, lo que repercute directamente en el empleo y la actividad económica del país.
Las principales organizaciones nacionales de productores de vino en Estados Unidos han apoyado este mensaje dirigido a la Administración Trump. Argumentan que los aranceles sobre el vino importado perjudican a las empresas estadounidenses y no benefician a los productores locales. Desde la US Wine Trade Alliance insisten en que reducir los aranceles al vino refuerza a las empresas del país, mantiene puestos de trabajo y favorece a los consumidores sin afectar negativamente a los productores nacionales.
En Italia, tras conocerse el acuerdo provisional, Palazzo Chigi ha emitido un comunicado en el que afirma que el gobierno italiano sigue trabajando junto con la Comisión Europea y otros estados miembros para ampliar en los próximos meses el número de sectores exentos de aranceles, tal como recoge la declaración conjunta. El ejecutivo italiano considera prioritario empezar por el sector agroalimentario.
El ministro de Empresa y Made in Italy, Adolfo Urso, reiteró esta postura durante su intervención en el Meeting de Rimini celebrado recientemente. Urso reconoció que el arancel del 15% supone un obstáculo para las exportaciones italianas, pero confía en que las empresas del país pueden superarlo gracias a la calidad y singularidad de sus productos, cualidades muy valoradas por los consumidores estadounidenses. El ministro añadió que es necesario alcanzar un acuerdo definitivo que aporte seguridad jurídica a las empresas exportadoras. Puso como ejemplo los avances logrados en sectores como el automóvil, los semiconductores o la industria farmacéutica y señaló que ahora es el turno del sector alimentario y vinícola.
Las conversaciones entre ambas partes continúan con el objetivo de lograr una solución favorable para los productos agroalimentarios europeos e italianos. Mientras tanto, productores y exportadores permanecen atentos al desarrollo de las negociaciones y esperan novedades sobre posibles exenciones en los próximos meses.
Leído › 2702 veces