Memories convierte las antiguas caballerizas del Palacio de Liria en un restaurante de cocina mediterránea

En la calle Princesa 18 incorpora influencias europeas y asiáticas con interiorismo de José Arroyo y arte de Maseda

Jueves 03 de Septiembre de 2026

Memories ocupa las antiguas caballerizas del Palacio de Liria, en el número 18 de la calle Princesa, en Madrid. Desde el restaurante explican que el proyecto ha sido concebido para reunir en un mismo espacio gastronomía, historia, arte y diseño, una combinación que marca tanto la identidad del local como su puesta en escena.

La ubicación es uno de los elementos centrales del establecimiento. El hecho de instalarse en un espacio ligado al Palacio de Liria sitúa al restaurante en un enclave poco habitual dentro de la oferta madrileña y da al proyecto una relación directa con el patrimonio arquitectónico del entorno.

Esa relación con el lugar no se queda en la dirección postal. Según trasladan sus responsables, la intención es que la experiencia del cliente esté atravesada también por el valor histórico del espacio, de manera que la cocina conviva con un marco de fuerte personalidad y con una intervención visual pensada para el conjunto.

En la parte gastronómica, Memories parte de una base mediterránea e incorpora influencias europeas y asiáticas. La carta incluye platos como la ensaladilla rusa con tartar de carabinero, el steak tartar preparado en mesa, el rape a la bilbaína y el solomillo con foie.

La selección dibuja una cocina que combina referencias reconocibles con elaboraciones ligadas al servicio en sala. El steak tartar preparado en mesa introduce ese componente de elaboración a la vista del cliente, mientras que otras propuestas remiten a un recetario más clásico, como ocurre con el rape a la bilbaína.

El restaurante sitúa el espacio al mismo nivel que la cocina. El interiorismo está firmado por José Arroyo y la intervención artística corresponde a Maseda, dos nombres a los que el establecimiento atribuye la transformación de las antiguas caballerizas en un comedor con identidad propia.

La presencia del diseño y del arte forma parte del planteamiento general del local. Desde Memories sostienen que el objetivo es integrar esos elementos en la experiencia gastronómica y no tratarlos como un mero acompañamiento decorativo.

Con esa fórmula, el restaurante articula su oferta alrededor de cuatro ejes muy concretos: la cocina, el valor histórico del emplazamiento, el trabajo de interiorismo y la intervención artística. En lugar de separar esos planos, el proyecto los presenta como partes de una misma idea.

La dirección elegida refuerza esa lectura. Situado en plena calle Princesa, Memories se apoya en un edificio con una identidad previa muy marcada y construye a partir de ahí un restaurante en el que el entorno tiene tanto peso como la carta.

El resultado, según explican desde el propio establecimiento, es un espacio pensado para unir mesa y patrimonio en una misma propuesta. En Madrid, Memories plantea así un restaurante de raíz mediterránea que añade influencias europeas y asiáticas dentro de un marco definido por la historia del lugar, el interiorismo de José Arroyo y la intervención artística de Maseda.