Viernes 11 de Septiembre de 2026
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La Denominación de Origen Terra Alta mostró este viernes, 11 de septiembre, su apoyo a los viticultores que se concentraron ante la Oficina Comarcal d’Agricultura de la Terra Alta, en Gandesa, para reclamar un precio justo de la uva. El Consejo Regulador sostiene que las cantidades que se plantean para esta vendimia están por debajo de los costes de producción y avisa de que esa situación puede poner en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones.
La entidad vincula ese problema no solo a la renta de los agricultores, sino también al mantenimiento de la viña en la comarca. A su juicio, si el precio pagado por la uva no cubre el trabajo y las exigencias de cultivo, la continuidad de muchas fincas queda comprometida y con ella también una parte de la actividad económica, del paisaje agrario y de la base productiva sobre la que se apoyan las bodegas de la zona.
El Consejo Regulador sostiene que las buenas prácticas en el viñedo, el cumplimiento de las normas de la denominación y la apuesta por la calidad deben tener reflejo en la remuneración que reciben los productores. La DO considera que no es asumible exigir más calidad, trazabilidad y compromiso con el territorio sin que ese esfuerzo se traduzca en un pago digno para quienes cultivan la uva.
La denominación subraya además que la uva destinada a vinos amparados por una DO no puede tratarse como una materia prima indiferenciada. Recuerda que ese producto forma parte de un sistema de calidad ligado a un origen concreto y sometido a normas de producción, controles y requisitos de trazabilidad. Para la DO Terra Alta, ese marco sirve para garantizar al consumidor el origen y las características del vino y aporta valor al conjunto de la cadena vitivinícola.
La presidenta de la DO Terra Alta, Rosa Caballé, afirma que defender los vinos de la denominación pasa, en primer lugar, por defender a la viticultura que los hace posibles. “Sin viticultores y viticultoras que puedan vivir dignamente de su trabajo, no hay futuro para la viña, para las bodegas ni para la propia denominación de origen”, sostiene.
La entidad pide una respuesta inmediata de las administraciones y del resto de agentes del sector, pero también medidas de fondo. La DO considera necesario que ambos planos avancen a la vez: una actuación a corto plazo para aliviar la situación de esta campaña y una estrategia más amplia para corregir un problema que, a su entender, afecta a toda la cadena del vino.
En esa línea, el Consejo Regulador apela a la responsabilidad compartida entre operadores e instituciones. La organización sostiene que los agricultores no pueden asumir de nuevo la mayor parte del coste de una crisis que, en su análisis, no se limita al primer eslabón de la producción.
La DO Terra Alta asegura que seguirá trabajando para reforzar la diferenciación de los vinos amparados por su sello y para que el valor generado llegue también a los viticultores y viticultoras inscritos en la denominación. La entidad vincula esa reclamación con la continuidad de las explotaciones, la calidad de los vinos y la conservación del paisaje vitícola de la comarca.
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