El calor obliga a los viticultores franceses a adelantar la vendimia y afrontar retos en la calidad del vino

El aumento de temperaturas acelera la maduración de la uva y complica el cumplimiento de las normas sobre graduación alcohólica

Lunes 25 de Agosto de 2025

Los viticultores franceses han comenzado la vendimia de este año antes de lo habitual debido a las altas temperaturas registradas en varias regiones del país. Tradicionalmente, la recolección de la uva en Francia se realiza entre septiembre y octubre, pero este lunes, 19 de agosto, ya se han iniciado los trabajos en fincas como Château Carbonnieux, en la región de Burdeos. El motivo principal es el adelanto en la maduración de la uva provocado por el calor intenso y la falta de lluvias.

Eric Perrin, propietario del viñedo Château Carbonnieux, explica que las temperaturas cercanas a los 40 grados han acelerado el proceso de maduración, sobre todo en las variedades blancas. Según Perrin, hace décadas la vendimia solía comenzar a mediados de septiembre, pero ahora se ha adelantado casi un mes. El productor señala que este fenómeno recuerda más a los climas mediterráneos que al tradicional clima atlántico de la zona.

Perrin lleva desde los años ochenta trabajando en la viña y recuerda veranos calurosos como los de 1989 o 2003. Sin embargo, desde 2018 observa que las altas temperaturas se repiten cada año y ya no son una excepción. Este cambio afecta directamente a las características del vino. El calor provoca un aumento del contenido de azúcar en la uva, lo que después se traduce en vinos con mayor graduación alcohólica tras la fermentación.

El propietario indica que antes era habitual obtener dos grandes añadas por década, cinco medias y tres más flojas. Ahora, con el aumento de las temperaturas, considera que la calidad media del vino ha mejorado. Sin embargo, este adelanto también plantea problemas para cumplir con las estrictas normas francesas sobre denominaciones de origen protegidas (AOC), que fijan límites para el contenido de azúcar permitido en los vinos.

Andrea Perrin, enóloga responsable en Château Carbonnieux, explica que el exceso de azúcar puede llevar a vinos blancos con una graduación alcohólica cercana al 14 por ciento. Este nivel no solo supera lo permitido por algunas regulaciones AOC, sino que tampoco suele ser bien recibido por los consumidores habituales de vino blanco.

Para intentar equilibrar estos efectos, el equipo técnico apuesta por recolectar más tarde las uvas procedentes de parcelas con suelos arcillosos. Estos terrenos retienen mejor el agua y ayudan a conservar la acidez natural del fruto. La intención es mezclar estas uvas con las recogidas antes para conseguir una cuvée final con una graduación alcohólica más baja, entre el 12 y el 13 por ciento.

La situación vivida este lunes en Burdeos se repite en otras zonas vitivinícolas francesas. Los productores continúan adaptándose a los cambios climáticos y buscan nuevas estrategias para mantener la calidad y tipicidad de sus vinos ante veranos cada vez más calurosos y secos.

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