Bodegas Doña Felisa inaugura en Ronda, uno de los proyectos vitivinícolas más ambiciosos del sur de Es

Viña Amaya supone un salto de dimensión para la firma rondeña, , tecnología de última generación, arquitectura subterránea, viñe

Escrito porWineTop

Viernes 11 de Septiembre de 2026

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Bodegas Doña Felisa ha inaugurado en Ronda Viña Amaya, su segunda bodega y uno de los proyectos vitivinícolas de mayor dimensión desarrollados en los últimos años en el sur de España.

La nueva instalación representa un salto importante para una bodega familiar fundada en Ronda en 1999 y que, más de dos décadas después, afronta una nueva etapa de crecimiento basada en la tecnología, la precisión enológica, el enoturismo y la incorporación de una nueva generación al proyecto.

La inauguración tuvo lugar el 10 de septiembre y contó con una amplia representación institucional. En representación del presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, asistió la consejera de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo, Rocío Blanco Eguren, acompañada por la alcaldesa de Ronda, María de la Paz Fernández Lobato, además de representantes institucionales, empresarios vinculados a la hostelería y al sector hotelero y numerosos invitados relacionados con Málaga y la Serranía de Ronda.

Más allá del carácter institucional del acto, la atención se centró principalmente en unas instalaciones concebidas para integrar en un mismo espacio elaboración, crianza, logística, arquitectura y experiencia enoturística.

Una inversión cercana a los 11 millones de euros

El nuevo complejo supone una inversión global cercana a los 11 millones de euros, una cifra que refleja la dimensión del proyecto y la ambición de Bodegas Doña Felisa en esta nueva etapa.

Viña Amaya no se limita a ampliar la capacidad productiva de la compañía. El proyecto incorpora nuevas áreas de elaboración y crianza, cámaras climatizadas para producto terminado, un amplio centro logístico y diferentes espacios destinados a visitantes, restauración y eventos.

El resultado es una bodega pensada como un recorrido completo alrededor del vino, desde la recepción de la uva hasta la expedición final de las botellas.

Tecnología y precisión al servicio del vino

La nueva bodega incorpora diferentes soluciones destinadas a mejorar el control de los procesos de elaboración.

La recepción de la uva, las mesas de selección y el trabajo por gravedad permiten reducir la manipulación durante las distintas fases del proceso. A ello se suman sistemas de control de temperaturas y fermentaciones, diferentes recipientes de elaboración y crianza y una monitorización continua que proporciona al equipo técnico un mayor nivel de precisión.

Entre los elementos más destacados se encuentran los depósitos ovoides de hormigón, utilizados para favorecer una evolución particular de los vinos, además del sistema Osiris, incorporado al seguimiento y control de los procesos de elaboración.

El objetivo es disponer de herramientas capaces de acompañar una viticultura muy vinculada al territorio y a las particularidades de cada parcela.

El paisaje de Ronda llevado a la bodega

Bodegas Doña Felisa ha construido buena parte de su identidad alrededor de la viticultura de altura.

Sus viñedos se encuentran en la Serranía de Ronda, en un entorno donde algunas parcelas alcanzan aproximadamente los 1.000 metros de altitud.

La nueva instalación pretende trasladar esa singularidad del territorio al propio proceso de elaboración, utilizando la tecnología no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para buscar vinos más definidos, elegantes y fieles a su origen.

La selección de la uva, el control de fermentaciones y temperaturas y los distintos recipientes destinados a elaboración y crianza forman parte de una filosofía orientada a preservar la identidad de las variedades y de las diferentes parcelas.

Una sala de barricas concebida como el corazón de la bodega

Uno de los espacios más singulares de Viña Amaya se encuentra bajo tierra.

La nueva sala de barricas posee un marcado carácter arquitectónico y escultórico. Piedra, madera, silencio y temperatura natural se combinan en un espacio presidido por una gran roca suspendida, concebida como representación simbólica del corazón del terroir rondeño.

La arquitectura adquiere así un papel protagonista dentro del proyecto.

No se trata únicamente de construir espacios funcionales para la elaboración y crianza del vino, sino también de crear un recorrido capaz de transmitir al visitante el paisaje, la altura y la personalidad de Ronda.

22 hectáreas de viñedo ecológico

La nueva bodega está rodeada por 22 hectáreas de viñedo ecológico, una de las claves de la propuesta enoturística que acompaña al proyecto.

Viña Amaya incorpora zonas de restauración, wine bar, salones, terrazas y un patio con fuente que articula buena parte de la vida social del complejo.

La intención de Bodegas Doña Felisa es ampliar el concepto tradicional de visita a bodega y convertir la finca en un espacio donde el visitante pueda conocer la elaboración, recorrer la sala de barricas, disfrutar del paisaje y completar la experiencia con gastronomía y vino.

La bodega desarrollará visitas, experiencias gastronómicas, presentaciones, celebraciones y eventos corporativos.

Para el área de eventos contará con Alabardero Catering como partner, incorporando su experiencia en restauración y organización de encuentros a las posibilidades que ofrece la nueva localización.

Una segunda generación al frente de una nueva etapa

Viña Amaya supone también un punto de inflexión desde el punto de vista familiar.

Bodegas Doña Felisa inició su trayectoria en Ronda en 1999 de la mano de José María Losantos y su mujer, impulsores de un proyecto estrechamente relacionado con el desarrollo del vino rondeño.

Más de veinticinco años después, la empresa entra en una nueva etapa con la incorporación plena de Julia Losantos, Sara Losantos y Alberto Hernando, que asumen responsabilidades en diferentes áreas de la compañía.

La familia plantea esta incorporación como una evolución natural del proyecto.

La nueva generación aporta una mirada orientada al crecimiento comercial, la tecnología, el enoturismo y la consolidación de la compañía, manteniendo al mismo tiempo el vínculo con Ronda y con el carácter familiar que ha definido a Bodegas Doña Felisa desde sus inicios.

Mucho más que una nueva instalación productiva

La dimensión de Viña Amaya permite entender el proyecto como algo más que una ampliación.

En una misma finca conviven áreas de elaboración, crianza, logística, restauración, recepción de visitantes y celebración de eventos, configurando un complejo donde producción y experiencia se han diseñado de forma conjunta.

Desde la entrada de la uva hasta la sala de barricas, desde el centro logístico hasta el wine bar, todo el recorrido pretende explicar qué existe detrás de una botella de Bodegas Doña Felisa.

La inauguración confirmó además el impacto visual y funcional de unas instalaciones concebidas para convertirse en uno de los principales escaparates del vino de Ronda.

Con Viña Amaya, Bodegas Doña Felisa no solo estrena su segunda bodega.

La compañía abre una nueva etapa en la que viticultura de altura, tecnología enológica, arquitectura y enoturismo se integran dentro de uno de los proyectos vitivinícolas más ambiciosos desarrollados en el sur de España.

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