Los pequeños viticultores del Douro avisan de que parte de la uva puede quedarse sin comprador

El límite para destinar cosecha al vino de Oporto deja a muchas explotaciones familiares al borde de las pérdidas

Martes 08 de Septiembre de 2026

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Los pequeños viticultores del Douro avisan de que parte de la uva puede quedarse sin comprador

Los viticultores pequeños y medianos del Douro han advertido de que una parte de la cosecha de 2026 puede quedarse sin comprador en la región portuguesa, a pocas semanas de la vendimia. Productores y representantes del sector vinculan ese riesgo a la combinación de dos factores: el aumento de los costes de cultivo y las limitaciones del sistema de “benefício”, que fija qué volumen de uva puede dedicar cada productor al vino de Oporto.

Ese mecanismo tiene un peso directo en la cuenta de resultados de las explotaciones. La uva que entra en la cuota para Oporto se vende a precios muy superiores a la que queda fuera y debe buscar salida en otros vinos de la región. Para explotaciones familiares con poca superficie, esa diferencia puede decidir si la campaña cubre gastos o termina en pérdidas.

Manuel Jorge, viticultor con ocho hectáreas en Ervedosa do Douro, calcula que producir una hectárea de viñedo cuesta en torno a 5.000 euros, incluyendo mano de obra, tratamientos, maquinaria y transporte. El agricultor ya ha cerrado comprador para 20 barriles de la vendimia de 2026, pero asegura que todavía no sabe si podrá vender los 30 barriles restantes ni a qué precio.

La brecha entre un destino y otro es amplia. Las uvas que quedan fuera de la cuota de Oporto, y que suelen dirigirse a vinos tranquilos con denominación Douro DOC, se pagan entre 150 y 400 euros por barril. Las que sí pueden ir a Oporto alcanzan entre 900 y 1.200 euros por barril. La diferencia ronda seis veces, un margen que altera por completo la rentabilidad de una finca pequeña.

El Instituto dos Vinhos do Douro e do Porto autorizó para 2026 un “benefício” de 76.000 pipas, equivalentes a 57 millones de kilos de uva. La cifra mejora solo en 1.000 pipas la de 2025, cuando se fijó en 75.000, pero queda por debajo de las 90.000 de 2024 y de las 104.000 de 2023. Eso significa que el cupo actual está 28.000 pipas por debajo del nivel de hace tres campañas.

Los productores sostienen que ese leve aumento no alivia la presión sobre las explotaciones de menor tamaño, que tienen menos superficie para repartir gastos y menos capacidad para negociar precios. Manuel Cordeiro, alcalde de São João da Pesqueira y viticultor, afirma que algunos agricultores ya se plantean abandonar o vender sus viñas después de varios años con una rentabilidad a la baja. A su juicio, el problema golpea sobre todo a las fincas familiares que forman buena parte del tejido agrícola del Douro.

La inquietud no se limita al precio. Rui Paredes, presidente de Casa do Douro, teme que se repita lo ocurrido en 2024, cuando parte de la uva ni siquiera llegó a recogerse porque no había mercado para ella. En la campaña de 2026, la preocupación pasa por que muchos trabajos en el viñedo ya se han realizado y pagado antes de la vendimia, pero eso no asegura que toda la producción encuentre comprador.

Los viticultores reclaman apoyo para una destilación de emergencia y cambios en la regulación de la región. Su planteamiento es que el problema no corresponde solo a una vendimia, sino a un desequilibrio que pone en cuestión la viabilidad económica de muchas explotaciones familiares del Douro si se mantiene durante varios años.

La situación también puede tener efectos en el negocio de las bebidas más allá del campo. Si una parte de la cosecha no se comercializa o se desvía a destilación, la oferta disponible para el vino de Oporto y para los vinos Douro DOC podría variar en la región. Ese ajuste puede añadir presión a las existencias, a los precios locales y a los márgenes de bodegas y distribuidores, además de dificultar la planificación comercial de la cadena.

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